Mural deFernando Castro Pacheco en el Palacio de Gobierno en Mérida, Yucatán.
Las tropas españolas se movieron cautelosamente hacia el norte para evitar alguna emboscada. El sobrino de Montejo dirigió al grupo que debía someter a los canules, mientras su hijo aguardaba la llegada de refuerzos. El sobrino fue de Tenabo a T'Hó, donde se encontró con su tío. Una vez reunidos los tres edificaron su cuartel general, pero los rmayas no se doblegaron.Varios cacicazgos se aliaron para enfrentara los invasores y expulsarlos de su territorio.
En Tixpeual tuvo lugar una batalla en la cual los rmayas fueron derrotados; abandonaron sus pueblos, les prendieron fuego a sus casas, destruyeron provisiones, cegaron pozos y huyeron a parajes fuera del alcance de los conquistadores. A finales de 1541 los señioríos de Zipatán,Chakán y Ceh Pech se habían rendido. Muchos de sus pobladores se internaron en la selva de la península, donde los cupules, cocomes y otros cacicazgos estaban dispuestos a continuarla lucha por su libertad y soberanía.
El6 de enero de 1542, sobre el antiguo centro cerenonial de T-Hó, Montejo fundó la
ciudad de Mérida. Poco después, el halach uinic de Maní, junto con una conitiva forrnada por nobles y guerreros, ofrecieron respeto al rey espanol y aceptaron la religión católica.Con la rendición del señorío más extenso del norte de Yucatán inició el sometimiento de los rmayas.
El hijo de Montejo pidió a la Corona que enviara religiosos para evangelizar las tierras rmayas. El rey designó a fray Jacobo de Testera para coordinar la evangelización franciscana en Yucatán. Mientras tanto,el sobrino de Montejo invadió el senorío de los cupules. Los nobles de Cochuah lo enfrentaron, pero fueron sometidos. Al mismo tiempo, el hijo de Montejo atacó la provincia de los cocomes con la ayuda de los tutul, xiues,peches y cheles, entre otras poblaciones.Los cocomes defendieron su tierra, pero la superioridad nurmérica y militar de los españoles y sus aliados se impuso. Los demás cacicazgos fueron sometidos después de peleas encarnizadas.
心
128
La Nueva Espafa y la reconfiguración del territorio
