detransnacionales. Los paisajes,los pueblos y las comunidades persisten a pesar del abandono, debido a las rmúltiples habilidades para sobrevivir aprendidas en el campo, y a las rmuchas cormidas que hacen posible el rmaíz y la rmilpa.
Pese a que somos una nación unificada, con una gran diversidad, subsiste la desigualdad.La pobreza, la corrupción, la inseguridad, la violencia de género y el disírmil acceso a los servicios médicos y educativos atenta contra la fortuna de la pluralidad étnica y cultural y se convierte en un problema social. Vivimos en un país donde nuestras comunidades originarias no acceden plenamente al goce de los derechos que la Constitución les reconoce y debemos luchar para que tengan cumplirmiento efectivo;donde la indigencia de millones de personas y la opulencia de unos cuantos es alarmante;donde hay que recordar que la democracia es el gobierno del pueblo y no de una élite o de pugnas partidarias. El reparto de la riqueza es inequitativo:rmientras unos cuantos la concentran, la gran mayoria vive en la rmarginación y la miseria; asirmisrno, un gran porcentaje de los pueblos originarios ha sido dominado por una minoría que históricamente no los torma en cuenta y los caciques locales buscan su beneficio a costa de los demás.
En el empeñio por construir una nación culturalrnente hormogénea, a la vez que se despoja a los pueblos de recursos y territorios, nuestro
país ha tenido que enfrentar la rmultiforme resistencia indígena, que obligó a reconocer en la Constitución la cormposición pluricultural dela nación mexicana. El alzamiento del EzLN en Chiapas, en 1994, marcó el inicio del 'nunca más un México sin sus pueblos indigenas', reconociendo la necesidad de darle voz a los sin voz eincluir en el bienestara la variedad de culturas y universos de este mosaico heterogéneo que es México. Un nuevo proyecto nacional debe ser capaz de reconocer la dignidad de los diferentes pueblos, lenguas, culturas e historias para atender las terribles disparidades sociales que desgarran y confrontan el país. No podemos lograr la igualdad entre los mexicanos si no somos capaces de poner en el centro la búsqueda de la justicia social y el reconocirmiento de la pluralidad. Nuestro pais no puede entenderse sin sus pueblos y culturas originarias, sin las counidades venidas de todos los continentes, sin sus diferentes rmestizajes, sin las culturas rancheras,carmpesinas y urbanas. La búsqueda de la igual dad, el respeto a la diversidad y la equidad para el conjunto de la población no puede lograrse sin considerar también la lucha de las rmujeres por sus derechos. Sin embargo, la convivencia entre culturas con diferentes maneras de pensar y comprender el mundo debe desenvolverse en un plano de simetría y colaboración; en un marco de reconocirniento, respeto,valoración y preocupación por el otro distinto. En la diversidad reside la fecundidad del intercambio, no en la dominación. Cada grupo tiene algo que brindar y aprender del otro; temas como el racismo,la discrirminación, la xenofobia y la explotación constituyen una deuda social que el país tiene con una amplia parte de los habitantes de México, sobre todo con los grupos originarios en nuestro país. La grandeza de México está en su identidad pluriétnica, en sus raíces rmilenarias,en su diversidad lingüística y cultural, en su variedad geográfica, en su riqueza histórica y en su gente.
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La pluralidad étnica, finguístico y cultural
