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Página — Lengua Y Literatura 7 (pág. 23)

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Página 23 de Libro de Lengua y Literatura – Séptimo Básico | Texto del Estudiante MINEDUC – Descargar PDF · 2024
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La gata salió de su canasto, y fue a enredarse entre las piernas de mamá.

Que mamá tuviera novio era casi insoportable. Pero que ese novio tuviera un hijo era una verdadera amenaza. Otra vez, un peligro rondaba mi vida. Otra vez había viento en el horizonte. (2)

—Se van a entender bien —dijo mamá —. Juanjo tiene tu edad.

La gata, único ser que entendia mi desolación, saltó sobre mis rodillas.Gracias, gatita buena.

Habían pasado varios años desde aquel viento que se llevó a papá. En casa ya estaban reparados los daños. Los huecos de la biblioteca fueron ocupados con nuevos libros.Y hacía mucho que yo no encontraba gotas de llanto escondidas en los jarrones, disimuladas como estalactitas en el congelador, disfrazadas de pedacitos de cristal. "Se me acaba de romper una copa", inventaba mamá, que, con tal de ocultarme su tristeza, era capaz de esas y otras asombrosas hechicerias.

estalactita:roca con la punta hacia abajo que se forma en el interior de las cavernas debido a la filtración de agua.

Ya no habia huellas de viento ni de llantos.Y justo cuando empezábamos a reirnos con ganas y a pasear juntas en bicicleta, aparecióun tal Ricardo y todo volvía a peligrar.

Mamá sacó las cocadas del horno. Antes del viento, ella las hacía cada domingo. Después pareció tomarle rencor a la receta, porque se molestaba con la sola mención del asunto. Ahora, el tal Ricardo y su Juanjo habían conseguido que volviera a hacerlas. Algo que yo no pude conseguir. (3)

—Me voy a arreglar un poco —dijo mamá mirándose las manos—. Lo único que falta es que lleguen y me encuentren hecha un desastre.

—Qué te vas a poner? —le pregunté en un supremo esfuerzo de amor.El vestido azul.

Mamá salió de la cocina, la gata regresó a su canasto.Y yo me quedésola para imaginar lo que me esperaba.

Seguramente, ese horrible Juanjo iba a devorar las cocadas.Y los pedacitos de merengue quedarían pegados en los costados de su boca.También era seguro que iba a dejar sucio el jabón cuando se lavara las manos. Iba a hablar de su perro con tal de desmerecer a mi gata.

Pude verlo por mi casa transitando con los cordones de las zapatillas desatados, tratando de anticipar la manera de quedarse con mi dormitorio.

Pero, aún más que ninguna otra cosa, me aterró la certeza de que sera uno de esos chicos que, en vez de hablar, hacen ruidos: frenadas de autos,golpes en el estómago, sirenas de bomberos, ametralladoras y explosiones.

—Mamá! —grité pegada a la puerta del bano.

—:Qué pasa? —me respondió desde la ducha.

—Cómo se llaman esas palabras que parecen ruidos?

(2) jQué crees que atemoriza a la nina?

(3) jPor qué crees que la mamá ha vuelto a hacer cocadas?

Lección 2: Confiar y compartir

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