Explicación del contenido
En las comunidades primitivas no es correcto afirmar que existía una división estricta de tareas entre hombres y mujeres. Ambos podían participar en actividades como la agricultura, la recolección, la crianza de animales y la pesca. La división del trabajo dependía principalmente de las habilidades y de la edad.
La agricultura destinada al consumo se desarrollaba cerca de las viviendas. Esto facilitaba el acceso a los alimentos y aprovechaba los nutrientes que se acumulaban en el suelo debido a los residuos y las cenizas.
La vivienda se convirtió en un espacio importante para la organización de la comunidad. Aunque muchas veces estuvo bajo la responsabilidad de las mujeres, esto no debe interpretarse automáticamente como una separación patriarcal entre lo público y lo doméstico. La mujer estaba vinculada con el desarrollo y la supervivencia de toda la comunidad.
Las deidades femeninas se relacionaban con la fertilidad de la tierra, la producción, las cosechas y los ciclos de siembra. Esta relación se basaba en la comparación entre la capacidad de la tierra para producir y la capacidad de la mujer para engendrar y dar continuidad al grupo.
La teoría de género aportó a la historia una mirada crítica sobre las relaciones entre hombres y mujeres. En lugar de estudiar únicamente una historia de las mujeres, propone analizar las relaciones de género dentro de todo el contexto social, evitando presentar a un grupo como víctima absoluta y al otro como culpable absoluto.








