Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad
Lengua Y Literatura 8° · Egb 8 Lengua Y Literatura 2025 · 2025
Libro de Lengua y Literatura 8 EGB

Ministerio de Educación del Ecuador

133/251

La pata de mono - Desenlace final

📄 teoria lengua-y-literatura 🎓 secundaria · 8° EGB Ecuador 🇪🇨 EC 🗣 Español
Página 133
133 de 251
Página 133 de Lengua Y Literatura 8° · Egb 8 Lengua Y Literatura 2025 · 2025
Anterior Página 133 / 251 Siguiente
📚 theory lengua-y-literatura ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 2 min lectura

Solución — Página 133

Lengua Y Literatura 8° · Egb 8 Lengua Y Literatura 2025 · 2025

La pata de mono - Desenlace final

Los fósforos cayeron. Permaneció inmóvil, sin respirar, hasta que se repitió el golpe. Huyó a su cuarto y cerró la puerta. Se oyó un tercer golpe.

—¿Qué es eso? —gritó la mujer.

—Un ratón —dijo el hombre—. Un ratón. Se me cruzó en la escalera.

La mujer se incorporó. Un fuerte golpe retumbó en toda la casa.

—¡Es Herbert! ¡Es Herbert! —La señora White corrió hacia la puerta, pero su marido la alcanzó.

—¿Qué vas a hacer? —le dijo ahogadamente.

—¡Es mi hijo, es Herbert! —gritó la mujer, luchando para que la soltara—. Me había olvidado de que el cementerio está a dos millas. Suéltame; tengo que abrir la puerta.

—Por amor de Dios, no lo dejes entrar —dijo el hombre, temblando.

—¿Tienes miedo de tu propio hijo? —gritó—. Suéltame. Ya voy, Herbert, ya voy.

Hubo dos golpes más. La mujer se libró y huyó del cuarto. El hombre la siguió y la llamó, mientras bajaba la escalera. Oyó el ruido de la tranca de abajo, oyó el cerrojo, y luego, la voz de la mujer, anhelante:

—La tranca —dijo—. No puedo alcanzarla.

Pero el marido, arrodillado, tanteaba el piso, en busca de la pata de mono.

—Si pudiera encontrarla antes de que eso entrara...

Los golpes volvieron a resonar en toda la casa. El señor White oyó que su mujer acercaba una silla; oyó el ruido de la tranca al abrirse; en el mismo instante encontró la pata de mono y, frenéticamente, balbuceó el tercer y último deseo.

Los golpes cesaron de pronto; aunque los ecos resonaban aún en la casa. Oyó retirar la silla y abrir la puerta. Un viento helado entró por la escalera, y un largo y desconsolado alarido de su mujer le dio valor para correr hacia ella y luego hasta el portón. El camino estaba desierto y tranquilo.

Darío Guerrero Díaz, (2020).

Glosario

  • tranca: Barra de madera o metal usada para asegurar una puerta desde adentro
  • cerrojo: Mecanismo de cierre de una puerta que se corre manualmente
  • anhelante: Con ansia intensa, con voz entrecortada por el deseo o la emoción
  • frenéticamente: Con frenesí o agitación intensa e incontrolada
  • alarido: Grito agudo de dolor, terror o desesperación
  • portón: Puerta grande, generalmente exterior de una casa o propiedad
  • desierto: Sin personas, vacío, solitario

Contenido de la página

La pata de mono - Desenlace final

Los fósforos cayeron. Permaneció inmóvil, sin respirar, hasta que se repitió el golpe. Huyó a su cuarto y cerró la puerta. Se oyó un tercer golpe.

—¿Qué es eso? —gritó la mujer.

—Un ratón —dijo el hombre—. Un ratón. Se me cruzó en la escalera.

La mujer se incorporó. Un fuerte golpe retumbó en toda la casa.

—¡Es Herbert! ¡Es Herbert! —La señora White corrió hacia la puerta, pero su marido la alcanzó.

—¿Qué vas a hacer? —le dijo ahogadamente.

—¡Es mi hijo, es Herbert! —gritó la mujer, luchando para que la soltara—. Me había olvidado de que el cementerio está a dos millas. Suéltame; tengo que abrir la puerta.

—Por amor de Dios, no lo dejes entrar —dijo el hombre, temblando.

—¿Tienes miedo de tu propio hijo? —gritó—. Suéltame. Ya voy, Herbert, ya voy.

Hubo dos golpes más. La mujer se libró y huyó del cuarto. El hombre la siguió y la llamó, mientras bajaba la escalera. Oyó el ruido de la tranca de abajo, oyó el cerrojo, y luego, la voz de la mujer, anhelante:

—La tranca —dijo—. No puedo alcanzarla.

Pero el marido, arrodillado, tanteaba el piso, en busca de la pata de mono.

—Si pudiera encontrarla antes de que eso entrara...

Los golpes volvieron a resonar en toda la casa. El señor White oyó que su mujer acercaba una silla; oyó el ruido de la tranca al abrirse; en el mismo instante encontró la pata de mono y, frenéticamente, balbuceó el tercer y último deseo.

Los golpes cesaron de pronto; aunque los ecos resonaban aún en la casa. Oyó retirar la silla y abrir la puerta. Un viento helado entró por la escalera, y un largo y desconsolado alarido de su mujer le dio valor para correr hacia ella y luego hasta el portón. El camino estaba desierto y tranquilo.

Darío Guerrero Díaz, (2020).

Glosario (7)

tranca
Barra de madera o metal usada para asegurar una puerta desde adentro
cerrojo
Mecanismo de cierre de una puerta que se corre manualmente
anhelante
Con ansia intensa, con voz entrecortada por el deseo o la emoción
frenéticamente
Con frenesí o agitación intensa e incontrolada
alarido
Grito agudo de dolor, terror o desesperación
portón
Puerta grande, generalmente exterior de una casa o propiedad
desierto
Sin personas, vacío, solitario

Temas y conceptos clave

Desenlace del cuento de terrorLa pata de mono de W. W. JacobsFinal ambiguo en literatura de terrorEl tercer deseo como resolución narrativadesenlacefinal ambiguotercer deseosuspense resueltoalaridotranca

Fuentes y referencias

  • W. W. Jacobs, 'La pata de mono' (The Monkey's Paw, 1902)
  • Darío Guerrero Díaz (2020) - ilustración
¿Te fue útil esta página?

Figuras de la página (1)

Ilustración a color que ocupa la mitad inferior de la página. Muestra dos escenas simultáneas: a la izquierda, la señora White intentando abrir la puerta de entrada; a la derecha, el señor White arrodillado en el suelo buscando la pata de mono con expresión de terror. La ilustración captura el momento más intenso del desenlace.
Figura 1 image
Siguiente tema sugerido
La pata de mono - Actividades de comprensión y estructura narrativa
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 1719 caracteres

Los fósforos cayeron. Permaneció inmóvil, sin respirar, hasta que se repitió el golpe. Huyó a su cuarto y cerró la puerta. Se oyó un tercer golpe.

— {Qué es eso? —gritó la mujer. —Un ratón —dijo el hombre—. Un ratón.

Se me cruzó en la escalera.

La mujer se incorporó. Un fuerte golpe retumbó en toda la casa.

—jEs Herbert! ¡Es Herbert! —La señora White corrió hacia la puerta, pero su marido la alcanzó.

—¿Qué vas a hacer? —le dijo ahogadamente.

—jEs mi hijo, es Herbert! —gritó la mujer, luchando para que la soltara—. Me había olvidado de que el cementerio está a dos millas. Suéltame; tengo que abrir la puerta.

—Por amor de Dios, no lo dejes entrar —dijo el hombre, temblando.

—jTienes miedo de tu propio hijo? —gri- tó—. Suéltame. Ya voy, Herbert, ya voy.

Hubo dos golpes más. La mujer se libró y huyó del cuarto. El hombre la siguió y la llamó, mientras bajaba la escalera. Oyó el ruido de la tranca de abajo, oyó el cerrojo, y luego, la voz de la mujer, anhelante:

—La tranca —dijo—. No puedo alcanzarla.

Pero el marido, arrodillado, tanteaba el piso, en busca de la pata de mono.

—Si pudiera encontrarla antes de que eso entrara...

Los golpes volvieron a resonar en toda la casa. El señor White oyó que su mujer acercaba una silla; oyó el ruido de la tranca al abrirse; en el mismo instante encontró la pata de mono y, frenéticamente, balbuceó el tercer y último deseo.

Los golpes cesaron de pronto; aunque los ecos resonaban aún en la casa. Oyó retirar la silla y abrir la puerta. Un viento helado entró por la escalera, y un largo y desconsolado alarido de su mujer le dio valor para correr hacia ella y luego hasta el portón. El camino estaba desierto y tranquilo.

Darío Guerrero Díaz, (2020).

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.