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Uno de esos dias de vacaciones lloviótorrencialmente. Por lo general, odio la lluvia, pero esa ocasión fue diferente:como consecuencia del aguacero, un pajarito se posó en nuestra ventana para protegerse. Era muy distinto a cualquier ave que hubiera visto: estaba pequeñito, su pico era fino, sus colores lucian hermosos y daba mucha ternura.Me hallaba tan fascinada que no dejé de observarlo, pero mi hermana fue más allá:platicó con él. O algo asi.
Kax —que es como le decimos a mi hermana- comenzó a hablarle en su particular idioma de balbuceos.El pajarito se quedó quieto, no sé si a causa de la luvia o porque le estaba poniendo atención a lo que ella decia. O por ambas razones.
Finalmente, la luvia se calmóy él se fue, mientras que Kax siguió con sus asuntos.
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