Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad

Página — Literatura Sin nivel (pág. 133)

📄 otro literatura 🎓 otro Referencia Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
Página 133
133 de 154
Página 133 de Arguedas, entre el fuego y el amor : textos seleccionados para estudiantes de Educación Básica · 2021
Anterior Página 133 / 154 Siguiente
literatura

Solución no disponible aún

Esta página está en proceso de revisión.

Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.

¿Te fue útil esta página?
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2300 caracteres

y pesados cascos, mi cabeza,

mi estómago están reventando,

aquí y en todas partes;

sobre el lomo helado de las colinas de Cerro de Pasco,en las llanuras frias, en los caldeados valles de la costa,sobre la gran yerba viva, entre los desiertos.

Padrecito mío, Dios Serpiente, tu rostro era como el gran cielo,óyeme: ahora el corazón de los señores es más espantosos, más sucio, inspira más odio. Han corrompido a nuestros propios hermanos, les han volteado el corazón y, con ellos, armados de armas que el propio demonio de los demonios no podria inventar y fabricar, nos matan. iY sin embargo, hay una gran luz en nuestras vidas!jEstamos brillando! Hemos bajados a las ciudades de los señores.Desde alli te hablo. Hemos bajado como las interminables filas de hormigas de la gran selva. Aquí estamos, contigo, jefe amado, inolvidable, eterno Amaru.

Nos arrebataron nuestras tierras. Nuestras ovejitas se alimentan con las hojas secas que el viento arrastra, que ni el viento quiere;nuestra única vaca lame agonizando la poca sal de la tierra. Serpiente Dios, padre nuestro: en tu tiempo éramos aún dueños, comuneros. Ahora, como perro que huye de la muerte, corremos hacia los valles calientes. Nos hemos extendido en miles de pueblos ajenos, aves despavoridas.

Escucha, padre mio: desde las quebradas lejanas, desde las pampas frias o quemantes que los falsos wiraqochas nos quitaron, hemos huido y nos hemos extendido por las cuatro regiones del mundo. Hay quienes se aferran a sus tierras amenazadas y pequeñas. Ellos se han quedado arriba, en sus querencias y, como nosotros, tiemblan de ira, piensan, contemplan. Ya no tememos a la muerte. Nuestras vidas son más frías, duelen más que la muerte.Escucha, Serpiente Dios: el azote, la cárcel, el sufrimiento inacabable, la muerte, nos han fortalecido, como a ti, hermano mayor, como a tu cuerpo y tu espiritu. iHasta donde nos ha de empujar esta nueva vida? La fuerza que la muerte fermenta y cria en el hombre ino puede hacer que el hombre revuelva el mundo, que lo sacuda?

Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su gran cruz de madera, las yerbas y arbustos

133

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.