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Página — Literatura Sin nivel (pág. 69)

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Página 69 de Arguedas, entre el fuego y el amor : textos seleccionados para estudiantes de Educación Básica · 2021
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-iQuizá debiéramos adoptar un hijo ajeno?

Pero la mujer se opuso:

-iCómo hemos de criar a un hijo ajeno? No será de nuestra sangre. Volvamos donde el Señor a pedirle su gracia; que me conceda su gracia, para que tengamos un hijo. Prendámosle velas en su altar.

Y asi fue.

Pasó el tiempo... A los quince años de matrimonio la mujer concibió, y apareció en cinta. Se llenó de alegría; el marido también fue dichoso.

-Alli está mi hijo. jHe engendrado! -diciendo fue a dar la noticia a unos y otros. Bebió con ellos. Expresó su felicidad. Se arrodilló a los pies del Señor. jYa no era un hombre estéril!

Y así, en ese estado de dicha, pasaron cinco meses, nueve meses. A los diez meses la mujer parió. Dio a luz en su casahacienda; la atendieron cuatro mujeres de esas que saben.Entonces, entonces... La mujer parió un lagarto. No un ser humano; su cuerpo era de saurio, todo, hasta las uñas. Sólo la cabeza era humana. Su cuerpo era de lagarto.

-jNadie puede hacer nada de nada! Resignense. Debe ser Dios quien les ha enviado este lagarto, de tanto que le pidieron -dijeron las comadronas.

Y entonces, jasí lo criaron! El asqueroso animal mamaba de los pechos de la madre; y ella no le temia. jEra, pues, su hijo!Lo crió dentro de la casa, bajo techo; no le permitia salir. EI padre lloraba y se entregó a la bebida.

Y así, cumplió cinco años, y aprendió a hablar. jHablaba el lagarto! Pero no podia erguirse, caminaba arrastrándose sobre la barriga. Sin embargo, su rostro era humano. Nada cambió, todo continuó igual hasta que el lagarto cumplió diez años, quince años. Aprendió a leer, sí; pero no pudo escribir con sus dedos de saurio; eso no pudo. Tenia cuatro manos;cuatro como todo lagarto. Su rabo era largo como una reata.Y creció, todo él; la bestia se hizo recia y enorme. Maduró,

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