Marca el camino de lo que necesita la planta (laberinto).
- Ubicamos el punto de partida: la planta pequeña que está en el extremo superior izquierdo.
- Ubicamos la meta: el árbol grande del extremo inferior derecho, que representa a una planta que creció sana.
- Reconocemos las imágenes que aparecen dentro del laberinto: el aspersor con agua (a la izquierda), el Sol (al centro) y el montón de tierra o suelo (arriba a la derecha).
- Recordamos lo que necesita toda planta para vivir: agua, luz del Sol (energía), suelo con nutrientes y aire.
- Recorremos los pasillos blancos sin cruzar las líneas verdes. El camino válido avanza desde la planta, gira hacia la derecha y hacia abajo, pasa junto al aspersor (agua), continúa por el centro del laberinto pasando por el Sol (luz) y por el sector del suelo, y finalmente baja y gira a la derecha hasta llegar al árbol de la meta.
- Verificamos que los recuadros que quedan sobre el camino son justamente los que la planta necesita: agua, Sol y suelo.
El camino correcto une la planta con el árbol pasando por el agua (aspersor), la luz del Sol y el suelo; esos son los elementos que la planta necesita para vivir.









