Registrar en la tabla los resultados obtenidos al realizar cada actividad, respondiendo sí o no a las cuatro preguntas sobre las respuestas del cuerpo.
- Interpretamos cada columna: ¿se agitó la respiración? (respirar más rápido), ¿transpiró? (sudor en la piel), ¿se enrojeció la cara? (color rojizo por el calor), ¿se aceleró el corazón? (latidos más rápidos).
- Comparamos las actividades: saltar la cuerda, correr y hacer sentadillas son actividades físicas intensas, por lo que el cuerpo reacciona activándose.
- Estar en reposo (sentado y tranquilo) no exige esfuerzo al cuerpo, por lo que no aparecen esas respuestas.
Saltar la cuerda
- Salto repetido que exige esfuerzo muscular continuo.
- El cuerpo necesita más oxígeno, por lo que la respiración se agita y el corazón late más rápido.
- El calor generado produce sudor y la piel de la cara se enrojece.
Respiración agitada: sí. Transpiró: sí. Cara enrojecida: sí. Corazón acelerado: sí.
Correr
- Carrera sostenida, actividad de alta intensidad.
- Aumenta la demanda de oxígeno: respiración agitada y latidos más rápidos.
- Se produce calor y sudor, y la cara se enrojece.
Respiración agitada: sí. Transpiró: sí. Cara enrojecida: sí. Corazón acelerado: sí.
Sentadillas
- Ejercicio de fuerza que trabaja piernas y tronco con repeticiones.
- El esfuerzo eleva la frecuencia respiratoria y cardíaca, aunque menos que correr.
- Con varias repeticiones también hay sudor y enrojecimiento facial.
Respiración agitada: sí. Transpiró: sí. Cara enrojecida: sí. Corazón acelerado: sí.
En reposo
- El cuerpo está tranquilo, sin esfuerzo físico.
- No aumenta la necesidad de oxígeno ni la frecuencia cardíaca.
- No hay calor extra: no se transpira ni se enrojece la cara.
Conclusión general: cuando hacemos ejercicio el corazón, la respiración, la piel y la temperatura corporal cambian; en reposo esas respuestas no aparecen.
Respiración agitada: no. Transpiró: no. Cara enrojecida: no. Corazón acelerado: no.








