Maria:(Hablando fuerte). iEl graznido de un pato? No, yo no escuché nada.
Dedé:(Desde adentro del canasto). iCuac, cuac!
Vendedor: (Enojado). Señora, no mienta, usted tiene un pato en la canasta y no se puede viajar con animales.
Maria:Yo no tengo ningún pato.
Dedé:(Desde adentro del canasto). iCuac, cuac!
Vendedor: (Más enojado aún). Señora, iabra la canasta!
Maria:iPor qué tengo que abrirla?
Dedé:(Desde adentro del canasto). iCuac, cuac!
Vendedor: Porque usted tiene un pato en la canasta. Si quiere que
le venda los boletos, tiene que
abrir la canasta.
Maria:Está bien, señor, yo abriré la canasta, pero con una condición:si tengo un pato, se lo regalo y usted no me vende los boletos.Pero si no tengo un pato, usted me regala los boletos y me deja viajar con el animalito.

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