Vendedor: Acepto el trato por dos razones: porque al menos reconoció que lleva un animal y porque me encantaría comer un pato al horno.
(La gente de la estación, que estaba atenta al trato,
se acerca a observar qué sucederá. Los niños están nerviosos. María abre la canasta).
Dedé:(Sacando la cabeza de la canasta). iCuac, cuac!
Vendedor: (Lleno de entusiasmo). iPato al horno, pato al horno!
Maria:(Muy seria). Un momento, señor. (Buscando al fondo de la canasta y sacando un huevo). Lo que traigo en la canasta no es un pato, sino una pata.(Todos los curiosos sonríen al ver la astucia de María).
Gente:(A coro). iGanó la señora! iQue le dé gratis los boletos del tren!
Ninos:(A coro y llenos de alegría). iEs una pata! iEs una pata!iDedé es una pata! iGanamos!
(El vendedor, lleno de rabia, le entrega los boletos. María y los ninos salen del escenario. A lo lejos se escucha la voz de Dedé que hace “iCuac, cuac!").

Cuento tradicional .
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