Le contó lo que la madrastra le había ordenado y le pidió que nunca más volviera al palacio. Blancanieves, llena de tristeza, entró en el bosque y se refugió en una pequeña casita. La casita resultó ser el hogar de siete enanitos que, al conocer a Blancanieves, le ofrecieron que se quedara a vivir con ellos. A cambio, Blancanieves los ayudaba limpiando y cocinando.
Blancanieves vivió feliz con los enanitos hasta que la madrastra se enteró, por el espejo, de que seguía viva. Entonces, decidió matar ella misma a Blancanieves. Para eso, preparó una manzana envenenada y se disfrazó de anciana. Así, llegó a la casita de los enanos y le ofrecióla manzana a Blancanieves como regalo. Blancanieves la mordió y, al instante, cayó muerta.
Cuando los enanitos la encontraron, no lo podian creer y trataron de reanimarla, pero no pudieron. Con mucha pena, decidieron construir un ataúd de cristal para, al menos, no dejar de ver a Blancanieves.
Un dia, un príncipe que pasaba por el lugar vio a Blancanieves en el ataúd y se enamoró de ella. Los enanitos le contaron la historia y el príncipe les pidió que le permitieran llevársela. Les aseguró que él la cuidaría y que la podrían ir a ver cuando quisieran. Los enanitos aceptaron y, al mover el ataúd, en una sacudida, Blancanieves expulsóel trozo de manzana de su garganta y revivió. Al despertar y ver al príncipe, también se enamoró de él.
Blancanieves y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.
Texto del estudiante tomo 2, página 21.

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Cuento tradicional, recopilado por los hermanos Grimm (Adaptación del Equipo elaborador).