Página — Lenguaje Y Comunicacion 6 (pág. 45)
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En el seto había una abertura a través de la cual siguieron a la nina.No habia jardines ni senderos. Solo chozas de madera y ramas y arcilla, techadas con grandes hojas de palmera dispuestas al azar. Las puertas de las viviendas eran muy bajas, como las de las casillas para perros.
En cuanto los visitantes pasaron el seto interior, aparecieron docenas de hombres y mujeres y ninos que salieron de atrás y de adentro de las chozas.
La nina se detuvo en actitud protectora ante los cuatro extraños, y dijo:
—Son ninos mágicos del otro lado del desierto. Traen regalos maravillosos y les he dicho que habrá paz entre nosotros y ellos.Tendió el brazo con el brazalete.
El curioso gentío se apinó en torno de ellos, tocándoles la ropa, los zapatos, los botones de las chaquetas de los varones y el coral de los collares de las nenas.
—Di algo—susurró Anthea.
Venimos —comenzó Cyril, apoyado en el recuerdo de algo que había leido un dia en un periódico— del mundo donde el sol nunca se pone. Y deseamos paz con honor. Solo queremos mirar sus casas y sus. . bueno, todo lo que tienen aquí, y después volveremos a nuestra tierra a contar todo lo que hemos visto, para que ustedes se hagan famosos.
iPor qué la nina egipcia cree que los hermanos son mágicos?
El discurso de Cyril no impidió que la gente siguiera apretándose contra ellos y mirándoles la ropa con ansiedad. Anthea pensó que aquellas personas jamás habian visto prendas tejidas, y entendió cuán maravillosas y extrañas debían de resultarles, ya que solo vestían pieles de animales. Aunque, sin duda, sabían coser, porque los hombres que parecían ser jefes levaban una especie de pantalones de piel de cabra o ciervo, sujetos a la cintura con correas de cuero, y las mujeres, unas faldas cortas, también de pieles de animales. No eran muy altos, tenían el pelo claro, que tanto hombres como mujeres levaban corto. Sus ojos eran azules, algo muy raro en Egipto. La mayoría lucía tatuajes.
—iQué es esto? iQué es esto? —no cesaban de preguntar, tocándoles con curiosidad las prendas.
Los niños nunca sabrán decir qué decía aquella gente, aunque sísabían muy bien que ellos, los cuatro extraños, eran el tema del


apinó:juntó,reunió.
Lección 3
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