Deforestación y comunidades indígenas
Desde el inicio de la colonización europea, la selva fue deforestada para establecer ciudades, minas, haciendas, plantaciones, caminos y zonas de extracción de madera. Esta transformación redujo los bosques y afectó la biodiversidad, los animales, las fuentes de agua y los suelos.
Las comunidades indígenas dependían de la selva para obtener alimentos, medicinas, materiales de construcción y espacios sagrados. Al perder parte de su territorio, muchas fueron desplazadas, obligadas a trabajar para los colonizadores o separadas de sus formas tradicionales de organización. Por ello, la deforestación representó un cambio ecológico que también produjo consecuencias económicas, culturales y sociales: disminuyó la posibilidad de practicar la caza, la pesca, la recolección y la agricultura tradicional, y alteró la relación espiritual con la naturaleza.








