cencia comunicacion!
“Análisis crítico de textos
del” scudo”, de la Ilíada.
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ios dos ciudades de hombres dotados de palabra.
a pre tam bodas y festines: las novias salían de sus habita
Mi celeb Ase porla ciudad a la luz de antorchas encendidas, oíanse repetidos cantos de himeneo, jóve
de los cuales sonaban flautas y citaras, y fas matronas admiraban el especta-
snes ruedos, dentro
ganantes los de las casas. Los hombres estaban reunidos en el foro, pues se habia suscitado una contienda
los de la multa que debía pagarse por un homicidio: el uno declarando ante el pueblo, afirmaba
ne geste
ath gos warones fecha; el otro, negaba haberla recibido, y ambos deseaban terminar el pleito presentando testigos.
oe ja sería widido en dos bandos que aplaudian sucesivamente a cada litigante; los heraldos aquietaban a la
los ancianos, sentados sobre pulimentadas piedras en sagrado círculo, tenían en las manos los cetros
een Y voz potente, y levantándose uno tras otro publicaban el juicio que habían formado. En el centro
de oro que debían darse al que mejor demostrara la justicia de su causa.
delos los dos talentos
an : fa cercada por dos ejércitos cuyos individuos, revestidos de lucientes armaduras, no estaban
poracuiat 5 deseaban arruinar la plaza y los otros querian dividir en dos partes cuantas riquezas ence-
j acordes los ción. Pero los ciudadanos aún no se rendían, y preparaban secretamente una emboscada.
Ai ancianos, subidos en la muralla, la defendían. Los sitiados marchaban, llevando al frente a Ares y
Mujeres y con áureas vestiduras, hermosos, grandes, armados y distinguidos, como dioses;
Arenea, ambos de oro
a Palas eran de estatura menor. Luego, en el lugar escogido para la emboscada, que era a orillas de un
pueslos de un abrevadero que utilizaba todo el ganado, sentábanse, cubiertos de reluciente bronce, y ponían
moy crea avanzados para que les avisaran la llegada de las ovejas y de los bueyes de retorcidos cuernos. Pronto
dos Be los rebaños con dos pastores que se recreaban tocando la zampoña, sin presentir la asechanza.
Cuando los emboscados los veían venir, corrían a su encuentro, se apoderaban de los rebaños de bueyes y de los
hatos de blancas ovejas y mataban a los guardianes. Los sitiadores, que se hallaban reunidos en junta,
os ‘el vocerio que se alzaba en torno de los bueyes, y montando ágiles corceles, acudían presurosos. Pronto se tra-
babaa.orillas del rio una batalla, en la cual heríanse unos a otros con broncíneas lanzas. Allí se agitaban la Discordia,
el Turnulto y la funesta Parca, que a Un tiempo cogía a un guerrero con vida aún, pero recientemente herido, dejaba
ileso aotro y arrastraba, asiéndole de los pies, por el campo de la batalla a un tercero que la muerte recibiera; y el
ropaje que cubría su espalda estaba teñido de sangre humana. Movíanse todos como hombres vivos, peleaban y
retiraban los muertos.
_ Actividad de producción oral
Homero. (s/f)