La transformación histórica de las lenguas originarias
Las lenguas indígenas son la base de la pluriculturalidad del país y un elemento de suma importancia para los pueblos indígenas;sin embargo, los diversos hechos históricos han provocado transformaciones en la sociedad que han llevado a la disminución de hablantes nativos y a la desaparición de algunas de sus lenguas originarias.
La lengua es dinámica, evoluciona y se adapta al tiempo o al contexto del hablante, por lo que siempre tiene cambios. En realidad, una lengua se mantiene en cierta condición sólo durante algún periodo, porque con el uso evoluciona a lo largo de la historia; no obstante, quienes las usan no siempre son conscientes de estas transformaciones. Por ejemplo, en cierto momento, una de ellas se transformó en nuevas lenguas, pero este proceso fue imperceptible porque sucedió paulatinamente.
Se puede pensar que una lengua, cualquiera,en la actualidad, surgió por la transformación de otra, y ésta, a su vez, de otra y así sucesivamente;lo cierto es que, aunque la lengua ya no exista como tal, sí lo fue en su inicio, pero no se puede fi jar una fecha precisa de su extinción y por esta razón se le nombra lengua muerta. Esta situación representa un problema cuando se quiere estudiar la historia de las lenguas en el país. Algunos historiadores han ubicado las raíces de los idiomas de México en el ano 1000. La lingüista Ascensión Hernández anota en su texto Lenguas y escrituras mesoamericanas que, con base en el léxico y en los rasgos morfológicos y fonéticos de las lenguas indigenas, se pueden establecer grados de parentesco entre las familias lingüísticas.
De lo que sí hay evidencia contundente es de que los pueblos originarios se desplazaban en todo este territorio, lo que favorecia el intercambio lingüístico y esto, aunado a la dispersión de la población motivada por la búsqueda de mejores espacios para sobrevivir, ocasionóque las lenguas adoptaran formas específi cas; así se dio paso, primero, a la conformación de variantes regionales (dialectos) que posteriormente se constituyeron en otras lenguas. En este sentido, todas las lenguas actuales son producto de este proceso; por ello muestran cierta similitud y refl ejan una relación con las lenguas desaparecidas, lo que ha llevado a los lingüistas a agruparlas en familias.
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