Lectura e interpretación del fragmento narrativo.
- El narrador, en primera persona, decide bajar a una alberca "demasiado azul" y se lanza al fondo; al nadar pierde el miedo y solo le importa nadar.
- Advierte que alguien lo observa desde el borde: un ser de rasgos orientales y hermafroditas, rapado y de color azul casi morado, al que identifica como "el emisario de la muerte".
- El emisario le entrega un reloj de agua azul y le pide ajustarlo bien, pues le queda poco tiempo; luego le muestra en su dedo anular la "línea de la vida" y compara: la del narrador es mucho más pequeña que la suya.
- El narrador pregunta si su muerte será natural o no; el emisario niega con la cabeza, se aleja hacia una puerta bajo las escaleras y responde que él lo sabrá, que es momento de terminar lo empezado, y sonríe afirmando que toda muerte es natural porque estaba descrita en el destino desde que nacimos.
El texto es un relato fantástico de tono existencial: el encuentro con el emisario funciona como alegoría de la conciencia de la muerte, y la frase final sostiene que morir es un hecho natural e inevitable, inscrito en el destino humano.









