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Construcción de identidades en las prácticas culturales
La construcción de las identidades es un factor importante en las prácticas culturales porque favorece la integración de las comunidades. En su realización se toman acuerdos que no siempre son explícitos, pero que se manifiestan en las normas que regulan y ordenan las actividades, en los elementos de las ofrendas y en las pequeñas alteraciones de los discursos de cada ceremonia.
Ejemplo: En la comunidad de San Pedro, Buenavista, Oaxaca, cuando se organizan las mayordomías, los responsables de los discursos de toma de cargo, entrega de responsabilidad o término del compromiso son personas muy valoradas por su uso adecuado y elegante de las palabras. La comunidad decide si un orador es bueno y sigue invitándolo, o si le falta conocimiento de las formas correctas de hablar.
Estas prácticas culturales favorecen la integración de las comunidades, a la vez que les otorgan reconocimiento e identidad.
Aunque las consecuencias derivadas del desarrollo de las prácticas culturales son diversas y buscan cumplir con objetivos muy distintos, un aspecto esencial que las define es el impacto que tienen para regular la vida cotidiana de estos pueblos; es decir, establecen las bases de su existencia y manifiestan la comprensión de su realidad.
Sincretismo en las prácticas culturales indígenas
Todas las sociedades del mundo se encuentran en constante transformación, adaptándose a los cambios que se generan en su interior y a los fenómenos o eventos históricos que las afectan. El sincretismo hace coincidir diversas formas de explicar la realidad y constituye una respuesta de adaptación a los cambios dados en las comunidades.
En ocasiones, los prejuicios que imperan en una sociedad que desconoce su historia generan ideas equivocadas sobre los pueblos y comunidades indígenas, como si se tratara de un sector al que hay que sacar de la ignorancia y llevarles el progreso, o cuyas prácticas culturales han permanecido intactas desde tiempos prehispánicos. Esto es una idea equivocada, pues todas las sociedades humanas se mantienen en constante transformación, adaptándose a los acontecimientos y a las nuevas necesidades que surgen en su interior.








