Las revoluciones de febrero y octubre de 1917
La crisis del Imperio ruso era económica y politica, cuya combinación agravó la situación. En el aspecto económico, continuaba siendo un pais rural, atrasado tecnológicamente, con pocas ciudades donde se desarrollaba la industria con gran participación de capital extranjero, una burguesia muy débil y una clase media empobrecida. En el aspecto politico, el autoritarismo se caracterizó por suprimir cualquier tipo de participación democrática y por la falta de igualdad entre hombres y mujeres.
En 1914, Rusia inició su participación en la Primera Guerra Mundial y esto aceleró la revolución, pues hizo caer al pais en una profunda y severa crisis. Al poseer una industria atrasada, el conflicto bélico rápidamente rebasó su capacidad de producción. Conforme avanzaba la guerra, el pais se sumergió en una gran crisis económica, politica y social, incluso la burguesía rusa, que en principio creyó obtener jugosas ganancias, tuvo problemas económicos. No obstante, quienes más sufrieron la guerra fueron mujeres y hombres campesinos y muchos obreros que, de manera forzada, fueron reclutados como soldados.
La escasez de alimento y el desabasto de enseres industriales era una consecuencia de la participación de Rusia en la guerra, ya que el zar prefería alimentar al ejército y concentrar los recursos en la guerra, lo cual apuntaló la revolución de febrero de 1917, al estallar huelgas de obreros y tumultos de campesinos en Petrogrado. En marzo, la insurrección popular logró derrocar defi nitivamente al zar en sólo cinco dias.
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