Existen diferentes proyectos de participación ciudadana. Uno de ellos es el trabajo colectivo para la comunidad, el cual también es conocido como tequio, palabra que proviene del náhuatl tequitl, "trabajo", aunque también es conocido como faena, trabajo en media o mano vuelta, y es una forma de relación con la tierra y la naturaleza mediante el trabajo donde la comunidad se organiza para alcanzar un benefi cio colectivo. Por ejemplo, si se necesita limpiar el bosque, se organiza un tequio para que la misma comunidad lo haga.
Otro ejemplo de proyecto comunitario que fortalece las ciudadanías democráticas son las lamadas muraleadas, procesos con los que la comunidad se reapropia del espacio público a través del arte visual y trabaja temas que le atanen; por ejemplo, el derecho a una vida libre de violencia o la búsqueda de personas desaparecidas. En estos proyectos, los murales tienen repercusión no sólo en quien organizadamente hace una creación artística, sino también en la cultura democrática social. Para realizar el proyecto se debe seleccionar el tema, conseguir los espacios para pintar y los materiales, y organizar el proceso creativo. Las repercusiones sociales y de cultura democrática son amplias, ya que los murales invitan a meditar sobre diversos fenómenos, por un lado, sobre la desaparición de personas, por otro, sobre el respeto a los derechos humanos, a la vez que se informa a la comunidad sobre acontecimientos y demandas importantes relacionados con la solidaridad y al fortalecimiento democrático.
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