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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 165)

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Página 165 de Antología literaria 5 · 2019
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Ese estruendo que acabamos de escuchar de algo que se rompe definitivamente no fue mi corazón, contra todo pronóstico, sino que me parece que ha sido un trueno. Sí, ahora truena otra vez, y a través de las ventanas se ve un cielo tan negro como el futuro. A ella le dan miedo las tormentas. Un miedo pueril que es parte de su cuota de rana, de imperfecta. Mírenla: ya se ha puesto nerviosa. Ha vuelto la cabeza hacia los balcones, baila el peso de su cuerpo de un pie a otro, se cambia el vaso de mano. Está buscando a alguien con los ojos.A mí. No quiero ser pretencioso, pero me parece que es a mí. Sí, ya me ha visto.Me mira. Me sonrie. Es una sonrisa que nadie ve: un fruncir muy pequeñito de los labios por abajo. Solo yo sé que ella está sonriendo. Solo yo conozco esa sonrisa. Y yo le digo: 《No te preocupes, ya sabes que en las ciudades siempre hay buenos pararrayosy. No se lo digo con la boca, pero ella entiende igual, desde el otro lado de la sala, lo que le he dicho. Esto es lo más cerca que estamos de la eternidad y del amor.

Recuerdo momentos. Buenos momentos. Los tengo guardados en la memoria para los instantes de mayor desaliento. Recuerdo cuando enfermé de gravedad con la neumonía y ella estaba tan fresca y tan serena en el incendio de mi fiebre, sus manos arropándome, entendiéndome y perdonándome como las manos de la Providencia. Recuerdo este invierno, cuando nevó y se cortó el fluido eléctrico: a la luz de las velas nos vimos distintos e hicimos el amor como si nos deseáramos, mientras los copos se asomaban sin ruido a la ventana para mirarnos. Recuerdo las canciones que cantamos juntos en el viaje de vuelta de Barcelona, mientras conducíamos por la autopista a través de la noche; y lo que nos reímos.

Escuchad el ruido: está diluviando. Ahí fuera llueve, en la intemperie. Es una noche desabrida y cruel, una oscuridad inacabable. Ella vuelve a mirarme, en la distancia. Entre toda la gente que hay en la habitación, me mira a mí. Afuera cae del negro cielo una luvia de desgracias y dolores, de cánceres,fracasos, soledades; de envejecimientos, de miedos y de pérdidas. Y yo aprieto los dientes y aguanto el chaparrón, y sé que quiero a mi enemiga con toda mi voluntad, con toda mi desesperación. Con lo mejor que soy y con mi cobardía.

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