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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 73)

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Página 73 de Antología literaria 5 · 2019
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espera de que el menique de la mayorala se cerciorase de la presencia de huevos aún sin poner. Un pavo real hacía la rueda sobre la casa-vivienda,encendiéndose con un grito, en cada vuelta y revuelta. Los caballos del trapiche iniciaban su largo viaje en redondo. Los esclavos oraban frente a cazuelas llenas de pan con guarapo. Cimarrón se abrió la bragueta, dejando un reguero de espuma entre las raíces de una ceiba. Perro alzó la pata sobre un guayabo tierno. Ya asomaban machetazos en los cortes de caña.Los dogos de la jauría cazadora de negros sacudían sus cadenas, impacientes por ser sacados al batey.

—iTe vas conmigo? —preguntó Cimarrón.

Perro lo siguió dócilmente. Allá abajo había demasiados látigos, demasiadas cadenas, para quienes regresaban arrepentidos. Ya no olia a hembra. Pero tampoco olía a negro. Ahora, Perro estaba mucho más atento al olor a blanco, olor a peligro. Porque el mayoral olía a blanco, a pesar del almidón planchado de sus guayaberas y del betún acre de sus polainas de piel de cerdo. Era el mismo olor de las señoritas de la casa, a pesar del perfume que despedían sus encajes. El olor del cura, a pesar del tufo de cera derretida y de incienso, que hacía tan desagradable la sombra, tan fresca,sin embargo, de la capilla. El mismo que llevaba el organista encima, a pesar de que los fuelles del armonio le hubiesen echado tantos y tantos soplos de fieltro apolillado. Había que huir ahora del olor a blanco. Perro había cambiado de bando.

III

En los primeros dias. Perro y Cimarrón echaron de menos la seguridad del condumio. Perro recordaba los huesos vaciados por cubos,en el batey, al caer la tarde. Cimarrón anoraba el congrí², traido en cubos a los barracones, después del toque de oración o cuando se guardaban los tambores del domingo. Por ello, después de dormir demasiado en las mananas, sin campanas ni patadas, se habituaron a ponerse a la caza desde el alba. Perro olfateaba una jutia³ oculta entre las hojas de un cedro; Cimarrón la tumbaba a pedradas. El dia en que se daba con el rastro de un cochino jibaro, había para horas y horas, hasta que la bestia,desgarradas las orejas, aturdida por tantos ladridos, pero acometiendo aún, era acorralada al pie de una peña y derribada a garrotazos. Poco a poco, Perro y Cimarrón olvidaron los tiempos en que habían comido con regularidad. Se devoraba lo que se agarrara, de una vez, engullendo lo más posible, a sabiendas de que mañana podría llover y que el agua de arriba

Congri: es un guiso popular cubano, compuesto de arroz y frijoles. 3 Jutía: es un mamifero roedor parecido a la rata. (Ambas notas provienen del texto original).

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