Fragmento de cuento — María, Raúl y el acoso doméstico
Respuesta rápida
María es acosada por Raúl; la araña simboliza su malestar interior; la cocina fría es escenario de los enfrentamientos físicos.
Solución — Página 49
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
María (también llamada Mara) trabaja como empleada doméstica en casa de doña Gertrudis. El niño Raúl, hijo de la patrona, la acosa persistentemente: la observa peinarse, la busca por las noches en el jardín y le dirige palabras galantes.
Justa, amiga de María, le aconseja ignorar a los hombres como Raúl: "Lo mejor es no hacerles caso. Al fin se aburren y se van con su música a otra parte." Sin embargo, la indiferencia resulta igualmente peligrosa, pues Raúl la interpreta como asentamiento tácito.
Una araña que recorre la pared actúa como símbolo de los pensamientos perturbadores de María. Los vestidos arrugados que huelen a días que no quiere recordar refuerzan su historia de vida cargada y su vulnerabilidad.
A los dos meses la situación se vuelve insoportable: desde las siete de la mañana, aprovechando que doña Gertrudis está en misa, Raúl intenta pasar de la palabra a la acción. María lo amenaza con acusarlo a su madre mientras la cocina fría es escenario de múltiples enfrentamientos.
Análisis literario
Conflicto principal: Acoso sexual de Raúl hacia María en el espacio doméstico, agravado por la asimetría de poder (empleador vs. empleada).
Personajes:
- María / Mara — protagonista, empleada doméstica, objeto del acoso.
- Raúl — agresor, "el niño" de la casa, aprovecha la ausencia de su madre.
- Doña Gertrudis — patrona, ausente en los momentos clave (misa matinal).
- Justa — amiga y confidente de María, voz de experiencia colectiva.
Simbolismo de la araña: La araña que frota sus patas "como sorprendida por un mal pensamiento" refleja el estado interior de María: intuición de peligro, indecisión y atrapamiento.
Tema central: Vulnerabilidad de la mujer trabajadora ante el acoso en el ámbito privado del trabajo doméstico.
Espacio narrativo: Casa burguesa limeña — cocina, jardín, habitación de María — espacios que Raúl coloniza progresivamente.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué simboliza la araña en este fragmento del cuento?
¿Por qué la indiferencia de María resulta peligrosa según el narrador?
¿Cómo se manifiesta la asimetría de poder entre Raúl y María?
¿Qué papel cumple el personaje de Justa en la historia?
¿De qué manera el espacio doméstico (cocina, jardín) refleja el conflicto?
- • Conceptos básicos de análisis literario (personaje, conflicto, espacio)
- • Conocimiento del contexto social peruano del siglo XX
- • Ver páginas anteriores: inicio del cuento con presentación de personajes
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2484 caracteres
Mara quedó nuevamente sola. Observó su cabellera en el espejo. El niño Raúl se acercaba a la ventana para verla peinarse.
—jVáyase de aquí!—gritaba ella—.jSu mamá lo puede ver!
—iQué me importa! Me gusta verte peinar. Tienes un lindo pelo. Deberias hacerte moño.
Por la noche, cuando ella iba al fondo del jardin a tender la ropa, de nuevo la abordaba.
—Pero, jes que usted no tiene nada que hacer?
iQué te importa a ti eso!
-Deberia estudiar...
jQuiero estar a tu lado!
Cuando Justa, a quien conociera una mañana mientras barría la vereda, se enteró de esto, se echó a reír.
jAsí son todos, unos vivos! jCreen que somos qué cosa! A mí también,en una casa que trabajé, había uno que me perseguía dia y noche, hasta que le di su zape. Lo mejor es no hacerles caso. Al fi n se aburren y se van con su música a otra parte.
La araña salió de su refugio y comenzó a recorrer la pared. Mara la vio aproximarse al techo. Allí se detuvo y comenzó a frotar sus patas, una contra otra, como sorprendida por un mal pensamiento.
Acercándose a su bolsa, María extrajo alguna ropa y la fue extendiendo sobre la cama. Sus vestidos estaban arrugados y además olian a cosas viejas, a dias que ella no quería recordar. Allí estaba esa falda a cuadros que ella misma se cosió y ese saco rosado, obsequio de doña Gertrudis.Cuando se lo ceñía al talle los hombres la miraban por la calle y hasta el chino de la pulpería, que parecía asexuado, la piropeaba. Raúl, por su parte, se aferraba a este detalle para abrumarla de frases ardientes.
—Te queda mejor que a mis hermanas. Yo te podría regalar muchos como ese.
—Usted es un sinvergienza. jMétase con sus iguales!
—jLo mejor es no hacerles caso! —recordó Maria el consejo de Justa. La indiferencia era aún más peligrosa, sin embargo, pues era considerada como un asentamiento tácito. Cada dia la cosa empeoraba. A los dos meses, su vida se hizo insoportable.
—jDesde las siete de la mañana!—exclamó María, estrujando su ropa entre las manos, como si quisiera ejercer sobre ella una represalia impersonal y tardía.
En efecto, a las siete de la mañana, hora en que se levantaba para sacar el cubo de basura, el niño Raúl estaba ya de pie. A esa hora doña Gertrudis se encontraba en misa y las hermanas aún dormían. Aprovechando esa momentánea soledad, Raúl intentaba pasar de la palabra a la acción.
—jLo voy a acusar a su mamá! —gritaba ella hundiéndole las uñas.La cocina fria fue escenario de muchos combates. Estos terminaban gene
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