Fragmento narrativo — María en la ciudad (cuento peruano)
Respuesta rápida
María espera a Felipe Santos en un cuarto de Lima. Un hombre se presenta como él pero resulta ser un desconocido amenazante. La araña y su tela simbolizan la trampa en que cae la joven migrante.
Solución — Página 52
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
María abandona su barrio una noche de jueves, guiada por Justa hacia un cuarto alquilado. Al principio siente euforia: cree haber dejado atrás la pobreza y las obligaciones domésticas. Pero la espera la angustia. Recuerda su infancia en Nazca —sin padre, vendiendo pescado—, su llegada a Lima en el techo de un camión, y a quienes la rodearon: el negro Julio, doña Gertrudis, Justa. Solo en Felipe Santos deposita su confianza.
Un símbolo central: la araña que ha tejido una tela enorme y bella en la esquina del cuarto. La tela funciona como presagio: hermosa y atrapante, igual que la ciudad de Lima cuyas calles «se entrecruzaban como la tela de una gigantesca araña».
Cuando la puerta se abre por tercera vez, María cree que es Felipe. Pero el hombre que aparece —cincuentón, párpados hinchados— afirma ser Felipe Santos y se aproxima con intenciones ambiguas, diciéndole «Quiero ser como tu padre».
Análisis literario
Personajes:
- María: protagonista, joven, migrante interna, vulnerable, esperanzada y luego atemorizada.
- Felipe Santos (el impostador): hombre adulto, figura de amenaza velada, usa lenguaje paternalista para aproximarse.
- Justa: secundaria, conecta a María con este mundo desconocido.
Espacio: Lima urbana y nocturna, opresiva; el cuarto como microcosmos de la soledad.
Símbolo: La araña y su tela = trampa bella; anticipa el peligro que enfrenta María.
Tono: Angustia creciente, suspense psicológico.
Tema principal: Migración interna, vulnerabilidad femenina, engaño bajo apariencia de protección.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué simboliza la araña y su tela en el fragmento?
¿Por qué María siente esperanza al abandonar su barrio?
¿Qué recursos narrativos usa el autor para crear suspenso?
¿Cómo se describe la ciudad de Lima en el texto?
¿Qué relación hay entre la migración interna y la vulnerabilidad de María?
- • Comprensión de estructura narrativa básica (narrador, personajes, espacio)
- • Noción de migración interna en el contexto peruano del siglo XX
- • Ver páginas anteriores del cuento para contexto completo
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2858 caracteres
El jueves por la noche hizo un bulto con su ropa y, cuando todos dormían, salió por la puerta falsa. Justa la esperaba para conducirla al cuarto. Tomaron un taxi.
-Felipe me dio una libra para el carro —dijo—. Me regresaré en ómnibus para economizar.
Ella no contestó. La aventura la tenía trastornada. Al abandonar su barrio le pareció que los malos días quedaban enterrados para siempre, que una vida expansiva, sin obligaciones ni mandados ni diarias refriegas en la cocina blanca, se abría delante de ella. Atravesó un bosque, una avenida de altos árboles, casas uniformes y sórdidas, hasta ese pequeño cuarto donde la intimidad había sido para ella una primera revelación.
En pocos minutos, sin embargo, su optimismo había decaido. Algo ocurría muy dentro suyo: pequeños desplazamientos de imágenes, lento juego de sospechas. Un agudo malestar la obligó a sentarse en el borde de la cama y a espiar los objetos que la rodeaban, como si ellos le tuvieran reservada alguna sorpresa maligna. La araña había regresado a su esquina. Aguzando la vista descubrióque había tejido una tela, una tela enorme y bella, como una obra de mantelería.
La espera sobre todo le producía una desazón creciente. Trató por un momento de refugiarse en algún recuerdo agradable, de cribar todo su pasado hasta encontrar un punto de apoyo. Pensó con vehemencia en sus días en Nazca, en su padre a quien jamás conoció, en su madre que la enviaba a la plaza a vender el pescado, en su viaje a Lima en el techo de un camión, en el negro Julio, en la casa de doña Gertrudis, en la chola Justa contoneando sus caderas escurridas, en ese Felipe Santos que nunca terminaba de llegar... Solamente en este último su pensamiento se detuvo, como fatigado de esa búsqueda infructuosa. Era el único en quien podia confiar, el único que podía ofrecerle amparo en aquella ciudad para ella extraña, bajo cuyo cielo, teñido de luces rojas y azules, las calles se entrecruzaban como la tela de una gigantesca arana.
La puerta sonó por tercera vez y ahora no le cupo duda a María de que se trataba de su protector. Delante del espejo se acomodó rápidamente sus cabellos y corrió hacia el cerrojo.
En la penumbra del callejón apareció un hombre que la miraba sin decir palabra. María retrocedió unos pasos.
—Yo soy Felipe Santos —dijo al fin el hombre y entrando en la habitación cerró la puerta. María pudo observar su rostro de cincuentón y sus pupilas tenazmente fijas en ella, a través de los párpados hinchados y caídos.
—Yo te conozco—prosiguió el hombre aproximándose—. Te veía pasar cuando ibas a la pulpería... —y llegó tan cerca de ella que sintió su respiración pesada abrazándole el rostro.
—iQué quiere usted?
—Yo quiero ayudarte —respondió él sin retroceder, arrastrando las palabras—. Desde que te vi pensé en ayudarte. Eres muy pequeña aún.Quiero ser como tu padre...
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