Minería y metalurgia
En la América precolombina, la elaboración de objetos metálicos se desarrolló de manera independiente del Viejo Mundo. Para que surgiera esta actividad fueron necesarios cierto desarrollo social, especialización y diferenciación de labores.
Los metales nativos, como el oro y la plata, podían trabajarse mediante golpes, técnica conocida como batido o martillado. Sin embargo, como estos metales eran escasos, se obtuvieron principalmente de minerales mediante la fundición. En hornos y crisoles se separaba el metal de los demás minerales; luego, el metal fundido se moldeaba y se trabajaba con cinceles y martillos. El conjunto de estos procedimientos recibe el nombre de metalurgia.
Los objetos metálicos tenían valor como adornos y como símbolos de estatus social. Los metales más conocidos fueron el oro, la plata y el cobre. La evidencia más antigua mencionada corresponde a un collar de cuentas de oro encontrado cerca del lago Titicaca, fechado en el segundo milenio antes de Cristo. En Mesoamérica, la metalurgia se desarrolló aproximadamente desde el siglo VI a. C., por influencia de la zona noroccidental de Sudamérica.
Alfarería y textiles
Existen evidencias de cerámica en San Jacinto, Colombia, elaborada antes del desarrollo de la agricultura y el sedentarismo. No obstante, la alfarería se extendió principalmente en sociedades con un mayor nivel de complejidad.
La manufactura textil ocupó un lugar central cuando las sociedades se volvieron sedentarias. En los Andes, los diseños y la calidad de los textiles expresaban la identidad cultural y las jerarquías sociales. En Mesoamérica se conservaron menos vestigios textiles que en la región andina, debido principalmente al clima húmedo, la descomposición de fibras vegetales y la menor cantidad de condiciones de conservación.








