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Página — Un Libro Sin Recetas Para La Maestra Y El Maestr 1° Secundaria (pág. 21)

📄 otro un libro sin recetas para la maestra y el maestr 🎓 secundaria · 1° Secundaria México 🇲🇽 MX 🗣 Español
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Página 21 de Un libro sin recetas para la maestra y el maestro. Fase 6.  Libro de Educación Secundaria Grado 1°, 2°, 3°  Ciclo Escolar 2025 - 2026
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número considerable de sus integrantes y desaparecer a otros. Para el resto de los días de Ig72, quienes lograron sortear la jauria desatada por los cuerpos policiacos, continuaron con el impulso de convocar a la creación de una gran organización guerrillera. Al mismo tiempo, el desconcierto dejó de ser una opción para la oficialidad. Más allá de las bajas y las acciones desafortun adas, la existencia del radicalismo era ya un hecho in cuestion able en los imaginarios colectivos. A pesar de la guerra de baja intensidad, de la manipulación inform ativa en los medios y los esfuerzos por anularlos, estos grupos seguirian manteniendo su vigencia.

La idea de hacer que las acciones rurales y urbanas coincidieran fracasó.El encuentro entre los radicales citadinos y los levantados en armas en la sierra de Guerrero mostró divergencias de toda ín dole. Desde el sujeto de la revolución en la figura del campesino para unos, o del obrero para los otros; las estrategias de conceptualización de la luch a de clases, las lecturas y el propio papel en la historia, marcaron posturas irreconciliables entre los movimientos. Se pactó la no intervención en las acciones de unos y otros para no alimmentar la persecución del gobierno, y se acordó mantener a cada quien con su respectivo terreno y táctica: Lucio Caban as con su PDLP,mientras que Ignacio Salas Obregón, sucesor de Raúl Ramos y Diego Lucero, se mantendria al frente de la aspiración de unidad de la rmilitancia clandestinaurbana.

La presencia del ejército en la sierra de Guerrero se intensificó. Disfrazada de acción social, se pavimentaron camninos, se inauguraron canchas de basquetbol en comunidades olvidadas. Todo elo como unafarsa, como un sainete, para disinular la movilidad de los efectivos militares y no para acercar el desarrollo a los pueblos que h abían vivido décadas de in diferencia oficial.

Lucio Caban as y sus h ombres sabian que era tiempo para la acción, y el sabado 24 de junio de Ig72 realizaron una primera emboscada al ejército nacional, provocando diversas bajas a la institución. Este hecho se repitió el martes 22 de agosto, lo que incitó una feroz cacería por parte del gobierno.Bajo la lógica de "extraer el agua a la pecera", inició el barrido de cualquier sen al de apoyo social a los guerrilleros por parte de las comunidades carnpesinas. Se levantó a los hombres mayores de I4 anos. Se controló el ingreso de comida y medicamentos a la zona. Se hostigó a las mmujeres. La rabia por no ajusticiar a los responsables de las bajas de los elementos de la milicia se tradujo en un escarmiento a quienes pudieran ocultarlos, alimentarlos o solaparlos.

Otra acción espontánea se suscitó en la ciudad de Monterrey, cuando los miembros de la Liga de Comunistas Armados (Lca), cuyas acciones no habían generado gran controversia, decidieron secuestrar un avión con destino a la Ciudad de México el 8 de noviembre de I972. Los activistas

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