El viajero
Julieta Lizeth Santoyo Martinez
—jCómo brilla!—gritó.
Su felicidad era tanta, que mostraba con una gran sonrisa sus dientes con caries. Cerró los ojos por un momento con la moneda en la mano, imaginando todo lo que podria comprar: un cono de helado,mucha comida o una casa para su familia. Eran tantas las posibilidades.Tal vez compraria un celular, pero,jde qué serviria sin internet o luz para cargarlo? Un refrigerador quizás,pero tenia el mismo problema.
Dio un gran suspiro y se sentó en el suelo, apoyó su cabeza en la mano que resguardaba el pequeño pedazo de metal.
Después de pensar por un rato, por fin decidió en qué la iba a gastar.Se puso de pie de un brinco y se alejó corriendo con tanta prisa del lugar, que hasta su costal olvidó.
Entró al aeropuerto de la ciudad y le dio la moneda a la persona encargada de los boletos. La trabajadora la inspeccionó,estaba sorprendida de lo que habia recibido.
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