En 1984 se encontró el hombre de Chimalhuacán, en el Estado de México. Se trataba de un esqueleto que hasta entonces era de los más completos, cuya temporalidad también fue determinada de manera indirecta, a partir de los sedimentos: una antigüedad de 10 500 afos.
Finalmente, el caso de la mujer de Tláhuac se remonta a 1966, cuando estos restos óseos fueron localizados en Tlahuac, Ciudad de México. Los únicos datos que se tenian del contexto de procedencia es que estaban localizados a una profundidad de 1.45 metros, muy cercanos a los restos de un mamut. Décadas después, en 2013, estas evidencias se entregaron a la uNAM, donde se realizaron dataciones absolutas por medio de radiocarbono; se obtuvo una antigüedad de 9 400 anos y una edad estimada al momento de su muerte de entre 19 y 24 anos.
Los restos óseos hallados en los últimos años cuentan con información de dónde provienen y registros muy detallados del contexto en el que se recuperaron, lo que brinda una comprensión mucho más amplia de la vida de esas personas, como el caso de Naia, el esqueleto de una joven hallado en Quintana Roo, del cual reconstruyeron los detalles de su vida y muerte gracias a la información, el registro y la interpretación de todos los datos asociados a los restos óseos, lo que permite conocer más aspectos de vida de las mujeres de la prehistoria que habitaron en el territorio que hoy ocupa México.
灾
287
