Las lenguas son el patrimonio que representa el pensamiento, la fi losofia y el sistema de un territorio determinado. Por su parte, las y los hablantes son portadores de conocimientos, concepciones, saberes ambientales y regionales que trasmiten a través de la oralidad o la escritura.
La identidad de los pueblos indigenas reside en un territorio tanto fisico como inmaterial. En este aspecto, la cultura es el sello de cada comunidad y la lengua es su medio de expresión. Estas culturas reinventan su interpretación del mundo; por ello, el territorio, en general, y la tierra, en particular, son construcciones simbólicas, como las lenguas y las formas de expresión que representan su modo de ver la vida y sentirla. Todos estos símbolos son una representación palpable de una cosmovisión que las comunidades construyen a su alrededor para identificarse.
La tierra: madre y territorio de las lenguas indigenas
La tierra es sumamente importante para la comprensión de las culturas indigenas. Este espacio vital congrega, en un solo sitio, normas, valores,sentimientos e ideas significativas que refuerzan la identidad. De manera particular, estos símbolos culturales evocan respuestas emocionales y, ante todo, sentimientos de pertenencia.
En las comunidades indigenas, la Madre Tierra —como símbolo- se desenvuelve en las esferas políticas, naturales y espirituales; es fuente de recursos económicos,pero también ancestrales y vitales. En este contexto, se debe entender que la tierra no es una propiedad, sino un fundamento simbólico de la comunidad; es espectadora y protagonista, provee e integra todas aquellas partes que dan forma a cada persona y comunidad. Existe, además, un sentido de pertenencia mutuo; los pueblos indígenas y la tierra son más que una asociación: son una unidad que interactúa a través de sus lenguajes. Para los pueblos indigenas, la tierra es la fuente de vida y un regalo que fortalece, respalda y ensena.
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