Por inducción: consiste en colocar este material cerca de un imán de gran potencia y así queda magnetizado.
Por frotamiento: se logra al frotar el polo de un imán en una sola dirección sobre el material ferromagnético. La región del material que se frota con el polo adquiere un polo contrario al del imán,transmitiendo el efecto hasta el otro extremo.
Por contacto: se coloca el material ferromagnético junto a un imán,de modo que se magnetiza.
La brújula es un instrumento que se usa para orientarse: su aguja se imanta con alguno de los métodos mencionados, por lo que se convierte en un imán. Al colocarla en un recipiente con agua, se alinea con los polos magnéticos terrestres y siempre apunta hacia el norte. También se puede colgar esta misma aguja de un hilo suspendido y se orienta de igual modo. El uso de la piedra magnética como brújula es una práctica cuyo origen se atribuye a los chinos. Asimismo,algunos vestigios hallados en la cultura olmeca sugieren que se empleaba la magnetita de forma similar a la brújula alrededor del ano 10o0 a. n. e.
El uso de imanes es muy amplio en las sociedades actuales. Por ejemplo, en medicina se utilizan para guiar y poner en posición un catéter o son empleados en ciertas técnicas médicas como la resonancia magnética, las cuales utilizan campos magneticos intensos para observar el interior del cuerpo y diagnosticar problemas de salud. También tienen otros usos, industriales o no, como en las puertas magnéticas que se cierran o abren con imanes; en trenes llamados de levitación, en cuyo funcionamiento, tanto el tren como las vías, se encuentran dotados con potentes imanes, por lo que la repulsión de polos opuestos permite que el tren se eleve unos centímetros sobre las vías y avance más rápidamente. Un ejemplo notable y totalmente comercial se encuentra en Shanghai, China, ciudad que tiene un tren de levitación magnética, llamado maglev, como el presentado en la siguiente imagen:
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Frotamiento
Inducción
