Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 90)
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delicados; Kutu se escupia en las manos, empuñaba duro el zurriago, y les rajaba el lomo a los torillitos. Uno, dos, tres... cien zurriagazos; las crías se retorcían en el suelo, se tumbaban de espaldas, loraban; y el indio seguía,encorvado, feroz. iY yo? Me sentaba en un rincón y gozaba. Yo gozaba.
—jDe don Froylán es, no importa! jEs de mi enemigo!
Hablaba en voz alta para engañarme, para tapar el dolor que encogía mis labios e inundaba mi corazón.
Pero ya en la cama, a solas, una pena negra, invencible, se apoderaba de mi alma y lloraba dos, tres horas. Hasta que una noche mi corazón se hizo grande, se hinchó. El llorar no bastaba; me vencían la desesperación y el arrepentimiento. Salté de la cama, descalzo, corrí hasta la puerta; despacito abrí el cerrojo y pasé al corredor. La luna ya había salido; su luz blanca banaba la quebrada; los árboles, rectos, silenciosos, estiraban sus brazos al cielo. De dos saltos bajé al corredor y atravesé corriendo el callejón empedrado, salté la pared del corral y llegué junto a los becerritos. Ahí estaba Zarinacha, la víctima de esa noche; echadita sobre la bosta seca, con el hocico en el suelo; parecía desmayada. Me abracé a su cuello; la besé mil veces en su boca con olor a leche fresca, en sus ojos negros y grandes.
—iNiñacha, perdóname!iPerdóname, mamaya!
Junté mis manos y, de rodillas, me humillé ante ella.
—Ese perdido ha sido, hermanita, yo no. jEse Kutu canalla, indio perro!La sal de las lágrimas siguió amargándome durante largo rato.
Zarinacha me miraba seria, con su mirada humilde, dulce.
—jYo te quiero, ninacha, yo te quiero!
Y una ternura sin igual, pura, dulce, como la luz en esa quebrada madre, alumbró mi vida.
***
A la mañana siguiente encontré al indio en el alfalfar de Capitana. El cielo estaba limpio y alegre, los campos verdes, llenos de frescura. El Kutu ya se iba, tempranito, a buscar "dañosy5 en los potreros de mi tío, para ensanarse contra ellos.
—Kutu, vete de aquí —le dije—. En Viseca ya no sirves. jLos comuneros se ríen de ti, porque eres maula!
Sus ojos opacos me miraron con cierto miedo.
—jAsesino también eres, Kutu! Un becerrito es como criatura. jYa en Viseca no sirves, indio!
—iYo no más acaso? Tú también. Pero mírale al tayta Chawala: diez días más atrás me voy a ir.
5 "Daños): se llama a los animales que han incursionado en chacra ajena.: (Nota de texto original).
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