Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad

Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 83)

📄 otro educacion secundaria 🎓 otro Referencia Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
Página 83
83 de 188
Página 83 de Antología literaria 5 · 2019
Anterior Página 83 / 188 Siguiente
educacion secundaria

Solución no disponible aún

Esta página está en proceso de revisión.

Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.

¿Te fue útil esta página?
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2926 caracteres

Así tendió indeliberadamente la mano por encima del cordón y tocóalgunos de aquellos extravagantes objetos. De ese Medievo y de sus grotescas supersticiones ya había oído y leido algo; no podia concebir cómo la gente podia ocuparse de cosas tan pueriles y que no se prohibiera todo ese cuento de las brujas y demás zarandajas. A la alquimia, en cambio, podia disculpársela, pues de ella ha salido algo tan útil como es la química. jDios mío, pensar que todos estos crisoles y demás cachivaches mágicos acaso fueron necesarios para que hoy tengamos aspirinas o recipientes de gas comprimido!

Sin darse cuenta tomó en la mano una esferita de color oscuro algo asícomo una píldora, una cosa desecada, sin peso; la hizo girar entre los dedos e iba a colocarla en su sitio, cuando oyó pasos a su espalda. Ziegler se vio en un aprieto al tener en la mano la esferita, pues naturalmente había leído el letrero. Por eso cerró la mano, la metió en el bolsillo y salió.

Solo cuando ya caminaba por la calle volvió a acordarse de la pildora.La sacó y pensó tirarla, pero antes se la acercó a la nariz y la olió. Tenía un suave aroma a resina, que le hizo gracia, así que volvió a meter la esferita en el bolsillo.

Entró en un restaurante, pidió de comer, hecho un vistazo a algunos periódicos, se arregló la corbata y lanzó a los huéspedes miradas, ora respetuosas, ora presuntuosas, según vistieran. Pero como la comida se hiciera esperar un rato, el señor Ziegler sacó su pildora alquímica y la olisqueó. La arañó con la uña del dedo índice y, al fin, cedió a un antojo pueril y se la llevó a la boca; se le disolvió rápidamente en la boca y no le supo mal, asíque con un sorbo de cerveza se la tragó. Inmediatamente llegó su comida.

Hacia las dos el joven señor se apeó del tranvía, entró en el vestibulo del Parque Zoológico y sacó un billete dominical.

Sonriendo amablemente se fue al pabellón de los monos y se detuvo frente a la gran jaula de los chimpancés. El mono mayor le miró parpadeando, le saludó afable y con voz profunda pronunció la frase:

—iQué tal, querido amigo?

Tremendamente asustado y con un sentimiento de repugnancia, el visitante se alejó rápidamente, y al caminar oía a sus espaldas al mono que le insultaba:

—Pues sí que es orgulloso el tío. jPies planos, idiota!

Ziegler se fue enseguida donde los macacos. Estos danzaron desenfrenadamente y gritaron: <Danos azúcar, compañerow; pero como no tenía azúcar se enfadaron, le imitaron, le llamaron pobre diablo y le enseñaron los dientes. Esto no lo toleró; desconcertado y confuso huyó de allí y encaminó sus pasos hacia los ciervos y corzos de los que esperaba modales fi nos.

Un espléndido anta estaba junto a las rejas y miró al visitante. Ziegler quedó consternado. Pues desde que deglutiera la antigua pildora mágica,entendia el lenguaje de los animales. Y el anta hablaba con los ojos, dos

81

Z_Antologias 5to INTERIORES.indd 81

27/12/1913:47

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.