Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad

Página — Literatura Sin nivel (pág. 116)

📄 otro literatura 🎓 otro Referencia Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
Página 116
116 de 170
Página 116 de Antología literaria 3 · 2018
Anterior Página 116 / 170 Siguiente
literatura

Solución no disponible aún

Esta página está en proceso de revisión.

Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.

¿Te fue útil esta página?
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 1965 caracteres

También hay estrellas para los nacacc porque este hacendado miraba arriba a las estrellas y decía: "Estamos bien, vamos a tener cazay. Y así fue,porque el viajante entró nomás al puente y de pronto no sabía don Fortunato cómo de rápido hizo el hacendado para cortarle la cabeza y también le partiólas rodillas y los brazos.

Dice don Fortunato que las cabezas cortadas por el nacacc de tan rápido que hace muerden las piedras y luego, luego el hacendado empezó a beber la sangre fresca que salía de la cabeza y allí nomás le cortó la lengua y rápido le sacó toda la carne y toda la pulpa caliente no más y lo metió a la alforja y este fue el chicharrón que le dio a las autoridades: al subprefecto que era un gordazo goloso, al señor cura, al señor juez y todos eran una malditos porque ayudaban al nacacc para quitarles sus tierras a la gente pobre. Dice don Fortunato que la fiesta que hizo el nacacc fue grandaza y que los invitados pedian repetición y se levaron en pancca sobras de humano. Los chicharrones del pobre viajante los sirvió el nacacc con su papita amarilla, con su mote y la zarza de cebolla la preparó con la sangre nomás del viajante. El hacendado se había conseguido también buen pisco de caña y vino de sus viñas de Huanchacc. El señor Fortunato también probó porque si no el hacendado le amenazó y dice que era rico, pero que la carne del humano no deja dormir y uno tiene que acostumbrarse y solo después de haber comido tres o cuatro veces ya el cuerpo se acostumbra y el humano no molesta cuando se la come y uno duerme bien. A estos nacacc todo el mundo les tiene miedo y hasta las señoras, las mujeres por temor les aceptan nomás sus enamoramientos. Cuando un nacacc corteja, la mujer se va nomás con él porque si no, el nacacc la mata a su marido y se lo come. El pishtaco ya no es gente humana, no tiene ayllo ni hermano; a todos nos ve como nakana, carne para comer, ganado en pie.

C

115

Antologias 3ro_26JUN.indd115

22/08/1810:36

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.