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EL PRINCIPE ALACRAN 1904 CLEMENTE PALMA (peruano) ?
i hermano Feliciano no había regresado a dormir y resolvíacostarme sin esperarle más tiempo. En esa época aún vivíamos juntos. Seguramente el muy borracho se había quedado dormido bajo algun banco de la taberna a la que acostumbraba ir. Ya me tenían desesperado sus vicios y
común, llevando él, como llevaba, una vida tan desastrada y escandalosa.
Creo haber dicho en alguna ocasión que Feliciano y yo éramos gemelos.jMalhaya la hora en que fuimos engendrados! jDesventurada ocurrencia de la Fatalidad de traernos al mundo con pocas horas de intervalo, y, lo que es peor, con rostros y cuerpos tan semejantes! Los sabios que se dedican a estudios de psicofisiologia no consideran entre las causales que pueden romper la identidad del yo la semejanza absoluta de dos cuerpos. Antes de seguir la relación de un extraño episodio de nuestra vida, voy a explicar brevemente uno de los muchos fenómenos psicológicos que se realizaban en mí, con lo cual creo prestar un positivo servicio a la ciencia.
Un actor contraido al estudio de un carácter que necesita interpretar,puede preocuparse tanto de su asimilación que llegue a sentir realmente en su alma el yo del personaje que estudia. Entre mi hermano y yo se realiza frecuentemente, y sin propósito intencionado, este fenómeno, debido sin duda no solo a la identidad de nuestras personas fisicas sino también a la confusión de nuestros espíritus en las tenebrosidades de nuestra vida fetal común. Desde pequeños éramos tan semejantes de cuerpo y de rostro que a nosotros mismos nos era absolutamente imposible distinguirnos. Cuando estábamos igualmente vestidos y en una situación incolora de espíritu, la semejanza de los cuerpos y la entonación idéntica de la voz nos causaban el efecto de que ambos éramos incorpóreos. ;Por qué? Porque ambos teniamos conciencia de la distinción de nuestra persona interna, pero no así de la de nuestros cuerpos. A la muerte de nuestro padre (nuestra madre murió

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