Página — Literatura Sin nivel (pág. 97)
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aún más rígido y los ojos más hundidos, pudo dar una vuelta sobre su pierna viva. Entonces sus ojos dejaron de ser indiferentes; porque antes miraba como en abstracto, sin precisar a nadie. Ahora se fijaron en su hija mayor, casi con júbilo.
—El dios está creciendo.jMatará al caballo!—dijo.
Le faltaba ya saliva. Su lengua se movia como revolcándose en polvo.
—j"Lurucha"! jPatrón! jHijo! EI Wamani me dice que eres de maiz blanco. De mi pecho sale tu tonada. De mi cabeza.
Y cayó al suelo. Sentado. No dejó de tocar las tijeras. La otra pierna se le habia paralizado.
Con la mano izquierda sacudia el pañuelo rojo, como un pendón de chicheria en los meses de viento.
"Lurucha", que no parecía mirar al bailarín, empezó el yawar mayu (río de sangre), paso final que en todas las danzas de indios existe.
El pequeño público permaneció quieto. No se oian ruidos en el corral ni en los campos más lejanos. iLas gallinas y los cuyes sabian lo que pasaba, lo que significaba esa despedida?
La hija mayor del bailarín salió al corredor, despacio. Trajo en sus brazos uno de los grandes racimos de mazorcas de maiz de colores. Lo depositó en el suelo. Un cuy se atrevió también a salir de su hueco. Era macho, de pelo encrespado; con sus ojos rojisimos revisó un instante a los hombres y saltó a otro hueco. Silbó antes de entrar.
"Rasu-Niti” vio a la pequeña bestia. iPor qué tomó más impulso para seguir el ritmo lento, como el arrastrarse de un gran río turbio,del yawar mayu éste que tocaban"Lurucha"y don Pascual?"Lurucha" aquietó el endiablado ritmo de este paso de la danza. Era el yawar mayu, pero lento, hondisimo; sí, con la figura de esos ríos inmensos, cargados con las primeras lluvias; rios, de las proximidades de la selva que marchan también lentos, bajo el sol pesado en que resaltan todos los polvos y lodos, los animales muertos y árboles que arrastran, indeteniblemente. Y estos rios van entre montañas bajas, oscuras de árboles. No como los ríos de la sierra que se lanzan a saltos, entre la gran luz; ningún bosque los mancha y las rocas de los abismos les dan silencio.
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