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Página — Literatura Sin nivel (pág. 98)

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Página 98 de Arguedas, entre el fuego y el amor : textos seleccionados para estudiantes de Educación Básica · 2021
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"Rasu-Niti" seguia con la cabeza y las tijeras este ritmo denso. Pero el brazo con que batia el panuelo empezó a doblarse; murió. Cayósin control, hasta tocar la tierra.

Entonces"Rasu-Niti"se echó de espaldas.

—jEl Wamani aletea sobre su frente!—dijo"Atok'sayku"

—Ya nadie más que él lo mira —dijo entre sí la esposa—. Yo ya no lo veo.

"Lurucha"avivó el ritmo del yawar mayu. Parecia que tocaban campanas graves. El arpista no se esmeraba en recorrer con su uña de metal las cuerdas de alambre; tocaba las más extensas y gruesas.Las cuerdas de tripa. Pudo oirse entonces el canto del violin más claramente.

A la hija menor le atacó el ansia de cantar algo. Estaba agitada, pero como los demás, en actitud solemne. Quiso cantar porque vio que los dedos de su padre que aún tocaban las tijeras iban agotándose,que iban también a helarse. Y el rayo de sol se habia retirado casi hasta el techo. El padre tocaba las tijeras revolcándolas un poco en la sombra fuerte que habia en el suelo.

"Atok'sayku"se separó un pequeñisimo espacio, de los músicos.La esposa del bailarín se adelantó un medio paso de la fila que formaba con sus hijas. Los otros indios estaban mudos; permanecieron más rigidos. iQué iba a suceder luego? No les habian ordenado que salieran afuera.

—jEl Wamani está ya sobre el corazón!—exclamó"Atok'sayku",mirando.

"Rasu-Niti”dejó caer las tijeras. Pero siguió moviendo la cabeza y los ojos.

El arpista cambió de ritmo, tocó el illapa vivon (el borde del rayo).Todo en las cuerdas de alambre, a ritmo de cascada. El violin no lo pudo seguir. Don Pascual adoptó la misma actitud rígida del pequeño público, con el arco y el violin colgándole de las manos.

"Rasu-Niti”movió los ojos; la córnea, la parte blanca, parecia ser la más viva, la más lúcida. No causaba espanto. La hija menor seguia atacada por el ansia de cantar, como solia hacerlo junto al río grande, entre el olor de flores de retama que crecen a ambas orillas. Pero ahora el ansia que sentia por cantar, aunque igual en violencia, era de otro sentido. jPero igual en violencia!

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