Ushanan-jampi (fragmento final)
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No hay ejercicios en esta página. Es un fragmento narrativo de 'Ushanan-jampi' de Enrique López Albújar. El clímax: la turba ejecuta a Conce Maille aplicando el ushanan-jampi, lo arrastra hasta la quebrada y exhibe sus restos como advertencia.
Solución — Página 23
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
Maille sonrió satánicamente, desenvainó el cuchillo, cortó de un tajo la lengua de su víctima y se levantó con intención de volver al campanario. Pero los sitiadores, que, aprovechando el tiempo que había durado la lucha, lo habían estrechamente rodeado, se lo impidieron. Un garrotazo en la cabeza lo aturdió; una puñada en la espalda lo hizo tambalear; una pedrada en el pecho obligole a soltar el cuchillo y llevarse las manos a la herida. Sin embargo, aún pudo reaccionar y abrirse paso a puñadas y puntapiés y llegar, batiéndose en retirada, hasta su casa. Pero la turba, que lo seguía de cerca, penetró tras él en el momento en que el infeliz caía en los brazos de su madre. Diez puñales se le hundieron en el cuerpo.
—¡No le hagan así, taitas, que el corazón me duele! —gritó la vieja Nastasia, mientras, salpicado el rostro de sangre, caía de bruces, arrastrada por el desmadejado cuerpo de su hijo y por el choque de la feroz acometida. Entonces desarrollose una escena horripilante, canibalesca. Los cuchillos, cansados de punzar, comenzaron a tajar, a partir, a descuartizar. Mientras una mano arrancaba el corazón y otra los ojos, esta cortaba la lengua y aquella vaciaba el vientre de la víctima. Y todo esto acompañado de gritos, risotadas, insultos e imprecaciones, coreados por los feroces ladridos de los perros, que, a través de las piernas de los asesinos, daban grandes tarascadas al cadáver y sumergían ansiosamente los puntiagudos hocicos en el charco sangriento.
—¡A arrastrarlo! —gritó una voz.
—¡A arrastrarlo! —respondieron cien más.
—¡A la quebrada con él!
—¡A la quebrada!
Inmediatamente se le anudó una soga al cuello y comenzó el arrastre. Primero, por el pueblo, para que, según los yayas, todos vieran cómo se cumplía el ushanan-jampi; después, por la senda de los cactus.
Cuando los arrastradores llegaron al fondo de la quebrada, a las orillas del Chillán, solo quedaba de Conce Maille la cabeza y un resto de espina dorsal. Lo demás quedose entre los cactus, las puntas de las rocas y las quijadas insaciables de los perros.
Seis meses después, todavía podía verse sobre el dintel de la puerta de la abandonada y siniestra casa de los Maille, unos colgajos secos, retorcidos, amarillentos, grasosos, a manera de guirnaldas: eran los intestinos de Conce Maille, puestos allí por mandato de la justicia implacable de los yayas.
Glosario
- ushanan-jampi: castigo final e irreversible aplicado por la justicia comunal andina (quechua: «medicina que acaba»).
- yayas: autoridades o ancianos de la comunidad indígena andina.
- taitas: término de respeto, «padres» o «señores» en quechua.
- quebrada: barranco o cañada estrecha entre montañas.
- canibalesca: de carácter brutal, salvaje, como el canibalismo.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué es el ushanan-jampi en la cultura andina?
¿Quién es Enrique López Albújar y qué representa en la literatura peruana?
¿Cómo refleja el cuento 'Ushanan-jampi' la justicia comunitaria indígena?
¿Qué recursos literarios usa López Albújar para describir la violencia en este fragmento?
¿Cuál es el significado simbólico del arrastre del cuerpo por el pueblo?
- • Conocimiento básico de la narrativa indigenista peruana del s. XX
- • Contexto cultural: comunidades quechuas y sistemas de justicia andina
- • Ver páginas anteriores del cuento para conocer a Conce Maille y su delito
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2370 caracteres
Maille sonrió satánicamente, desenvainó el cuchillo, cortó de un tajo la lengua de su víctima y se levantó con intención de volver al campanario. Pero los sitiadores, que, aprovechando el tiempo que había durado la lucha, lo habían estrechamente rodeado, se lo impidieron. Un garrotazo en la cabeza lo aturdió;una puñada en la espalda lo hizo tambalear; una pedrada en el pecho obligole a soltar el cuchillo y llevarse las manos a la herida. Sin embargo, aún pudo reaccionar y abrirse paso a puñadas y puntapiés y llegar, batiéndose en retirada,hasta su casa. Pero la turba, que lo seguía de cerca, penetró tras él en el momento en que el infeliz caia en los brazos de su madre. Diez puñales se le hundieron en el cuerpo.
—jNo le hagan así, taitas, que el corazón me duele! —gritó la vieja Nastasia, mientras, salpicado el rostro de sangre, caía de bruces, arrastrada por el desmadejado cuerpo de su hijo y por el choque de la feroz acometida. Entonces desarrollose una escena horripilante, canibalesca. Los cuchillos, cansados de punzar, comenzaron a tajar, a partir, a descuartizar. Mientras una mano arrancaba el corazón y otra los ojos, esta cortaba la lengua y aquella vaciaba el vientre de la víctima. Y todo esto acompañado de gritos, risotadas, insultos e imprecaciones, coreados por los feroces ladridos de los perros, que, a través de las piernas de los asesinos, daban grandes tarascadas al cadáver y sumergían ansiosamente los puntiagudos hocicos en el charco sangriento.
—jA arrastrarlo! —gritó una voz.
jA arrastrarlo! —respondieron cien más.
—jA la quebrada con él!
jA la quebrada!
Inmediatamente se le anudó una soga al cuello y comenzó el arrastre. Primero, por el pueblo, para que, según los yayas, todos vieran cómo se cumplía el ushanan-jampi; después, por la senda de los cactus.
Cuando los arrastradores llegaron al fondo de la quebrada, a las orillas del Chillán, solo quedaba de Conce Maille la cabeza y un resto de espina dorsal. Lo demás quedose entre los cactus, las puntas de las rocas y las quijadas insaciables de los perros.
Seis meses después, todavía podia verse sobre el dintel de la puerta de la abandonada y siniestra casa de los Maille, unos colgajos secos, retorcidos, amarillentos, grasosos, a manera de guirnaldas: eran los intestinos de Conce Maille,puestos allí por mandato de la justicia implacable de los yayas.
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