Reflexionemos sobre el papel que desempeñan las ideas o creencias en el encubrimiento de prácticas y relaciones violentas, a partir de las siguientes frases:
- "Es mejor una nalgada a tiempo que un delincuente en la cárcel".
- "Si no les das un buen coscorrón, no aprenderán nunca".
- "A los niños hay que enderezarlos desde chiquitos".
- "Cuando seas grande lo entenderás".
- "Te pego porque te quiero".
¿Qué emociones generan o cree que pueden generar estas frases en las niñeces?
- Estas frases transmiten mensajes que asocian el amor con el dolor y la obediencia con el miedo.
- En las niñas y los niños pueden generar emociones como miedo, tristeza, inseguridad, confusión, vergüenza y baja autoestima.
- También pueden producir enojo o rebeldía, porque no comprenden por qué quien los cuida les causa daño.
- A largo plazo, estas emociones afectan su confianza, su capacidad de expresar lo que sienten y su forma de relacionarse con los demás.
Miedo, tristeza, inseguridad, confusión y baja autoestima; el niño aprende que el amor y el castigo van juntos.
¿Cree que usted, sus hijas o hijos u otras personas necesitan del maltrato para aprender?
- El aprendizaje no requiere dolor: se aprende mejor con ejemplo, diálogo, límites claros y afecto.
- El maltrato enseña a obedecer por miedo, no a comprender por qué una conducta es correcta o incorrecta.
- Existen alternativas disciplinarias como explicar consecuencias, ofrecer opciones y reconocer los logros.
- Ninguna persona necesita ser maltratada para aprender; el buentrato favorece aprendizajes duraderos y seguros.
No. Se aprende con ejemplo, diálogo y límites afectuosos; el maltrato solo enseña a obedecer por miedo.
¿Qué consecuencias se presentarían si el maltrato se vuelve el único estilo de criar?
- Se normaliza la violencia y se reproduce de generación en generación.
- Aumentan el miedo, la inseguridad y el malestar en la familia.
- Las prácticas violentas escalan hasta el daño físico o incluso la muerte.
- Se afecta el desarrollo emocional, social y escolar de las niñas y los niños.
Normalización de la violencia, miedo, inseguridad y escalada hasta daño físico o muerte.










