En el noreste de México, la Sierra Madre Oriental posee un complejo sistema de topoformas, es decir, de forrmas del terreno que comprenden: altas cordilleras, serranías, pies de monte, lomeríos,cañadas, cañones, planicies y abanicos aluviales.En este rmultifacético escenario habitaron sociedades de cazadores, recolectores y pescadores,adaptadas a zonas semidesérticas. Las características y disponibilidad de los recursos naturales les permitieron adoptar la vida trashumante debido a los contrastes geográficos y condiciones climáticas extremas.
En esta región cada época del añio la flora cambia de rmanera dramática, provocando en primavera y verano el movimiento de la fauna hacia las zonas serranas y partes altas, para luego bajar, en otoño e invierno, a los valles y planicies.
La variedad de terrenos proporcionó distintas opciones para la obtención de los recursos naturales y diferentes tipos de hábitat para su residencia estacional, siendo las amplias planicies y abanicos aluviales las áreas elegidas para sus campamentos.
En las laderas de los canones, cañadas,lomas, cerros y altas elevaciones una buena cantidad de abrigos rocosos y cuevas fueron aprovechados para la habitación termporal, al igual que para usos funerarios y rituales; testimonio de ello son los grabados y pinturas en las paredes y rocas.
En sitios arqueológicos, entre los que destaca Boca de Potrerillos, se hallaron instrumentos liticos: puntas de flecha,raspadores, tajadores y artefactos de mmolienda. Asirmismo, se encontraron objetos de concha y hueso, así como vestigios de fogones, fogatas y áreas donde debieron realizarse actividades sociales y religiosas.También se ubicaron restos de plantas comestibles como nuez, menta y mezquite, y árboles que hoy en día se localizan en zonas altas de las sierras, pero que en otras épocas debieron poblar las laderas de los cerros.
Nuestros saberes. México, grandeza y diversidad
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Cabras en el monte.