Ejercicio d)
¿Cuál es la diferencia entre expresiones orales y escritas con raíces en lenguas originarias y en español?
- La expresión oral se transmite por la voz, el tono, los gestos y el ritmo; cambia según quién habla y en qué comunidad. La escrita se fija con signos gráficos y se conserva igual para muchos lectores.
- En las lenguas originarias de México (náhuatl, maya, mixteco, etc.) muchas palabras se escriben con grafías propias (tl, x, tz, ch) y su pronunciación varía de una región a otra; en español la escritura está más estandarizada por la RAE.
- Ambas formas conviven: del náhuatl al español llegaron palabras como chocolate, tomate, aguacate; del español a las lenguas originarias entraron préstamos como mesa o escuela.
- La diferencia central es que la oralidad guarda la memoria y la identidad comunitaria, mientras la escritura permite registrarla y difundirla más allá del lugar.
Ejercicio e)
¿Cómo elaborar una libreta artesanal con las variantes de mi lengua materna?
- Reunir los materiales de la lista: hojas o cartulina tamaño carta, dos cuadros de cartón para portada y contraportada, fotografías o dibujos, plumas y lápices, pegamento blanco, lápices de colores, plumones, tijeras, pintura de colores y pinceles.
- Investigar con la familia o la comunidad palabras y expresiones en la lengua materna y sus variantes regionales (saludos, nombres de plantas, refranes, canciones).
- Escribir cada palabra o expresión en una hoja, con su significado en español y un dibujo o fotografía que la ilustre.
- Armar el cuadernillo: ordenar las hojas, perforar o coser el lomo y pegar los cuadros de cartón como portada y contraportada.
- Decorar la portada con pintura, plumones y un título en la lengua materna; incluir un pequeño glosario final.
- Presentar la libreta en asamblea y explicar las variantes encontradas.
Respuesta: Se elabora reuniendo los materiales, investigando palabras y variantes de la lengua materna, escribiéndolas con su significado e ilustración, y armando y decorando la libreta para compartirla.
La oralidad es viva, variable y comunitaria; la escritura es fija y estandarizada. Las lenguas originarias aportan grafías y sonidos propios, y el español ha incorporado muchas de sus palabras.



