Los perritos llaneros mexicanos viven en familias muy numerosas. Se alimentan, principalmente de pasto de donde obtienen el agua para sobrevivir pues las sequias también amenazan su existencia. Asimismo, comen insectos y granos.
Su presencia genera un gran equilibrio ambiental. Sus madrigueras abandonadas se vuelven refugio de serpientes, tecolotes o lagartijas. Además, su ingesta acelerada de pastos permite que otras plantas crezcan,atrayendo a más fauna. Su excremento es un abono poderoso para que se regenere la hierba. Sin él, los llanos serian desiertos.
Sin duda, este animalito debe preservarse a toda costa pues ha perdido 62 por ciento de su territorio original, principalmente, porque los humanos invaden cada vez más su hábitat para sembrar más alimentos o criar más ganado.
Un ejemplo de ello sucedió en Nuevo León en una zona del Area Natural Protegida,Llano de Soledad, donde se encuentra la colonia de perrito lanero mexicano más grande del mundo, ya que fue reclamada por productores de papa—dichos suelos son fáciles de desmontar, son planos y tienen agua, lo que claramente no abunda en la región.
Por fortuna, las autoridades ecológicas intervinieron con prontitud, rechazando la solicitud de esos productores que pretendian invadir la zona con tractores y perforadoras para construir pozos de agua, pues como supondrás, de hacerlo,habrian asegurado la extinción acelerada de esta bella especie, única en México y en el mundo.
Así como el perrito de la pradera se debe respetar y proteger, el ser humano tiene que hacerlo con las demás especies que todavia viven en el planeta.
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