El problema del campo para los liberales se reducía a dos cuestiones: era necesario que las tierras produjeran cosechas para satisfacer las necesidades del mercado y se debia romper con la organización comunal para integrar a los indigenas al proyecto nacional. La idea de"comunidad"parecia ser incomprensible para la mayoria de los miembros de la clase politica, quienes aparentemente estaban mucho más conformes con la idea del individualismo capitalista.
Todas estas politicas agrarias partian de un diagnóstico común:que el indigena y los pueblos comuneros eran inferiores a la tarea que de ellos se esperaba, y que la ansiada construcción de un pais moderno y unificado sólo podia encargarse a la iniciativa privada, la de ciudadanos"blancos"y propietarios con la debida energia, educación, civilización y hasta una mejor condición "racial".

José Maria Velasco, Patio del exconvento de San Agustin. Óleo sobre tela, 1860.Museo Nacional de Arte. INBAL. SEcRETARiA DE CULTURA.