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¿Por qué planificar?
En el mundo actual, las crisis, los cambios y las situaciones que enfrenta el ser humano son diversas y complejas. Es muy común que se modifiquen las formas de actuar al enfrentar un problema, y esto puede desorientar a las personas.
Ante estas circunstancias es conveniente realizar un análisis que permita comprender y evaluar la situación, con la finalidad de alinear los pensamientos y estructurar un plan de acción que describa los pasos a seguir para resolver algún problema.
Las etapas del proceso de planificación son:
1. Análisis de la situación
Se basa en la recopilación y el estudio detallado de la información relevante.
Recopilar y estudiar la información relevante es el punto de partida, pues sin datos confiables no se puede diagnosticar el problema real.
Se consideran las situaciones pasadas y presentes del contexto de la situación o problema.
Analizar el contexto pasado y presente permite entender las causas del problema y su evolución.
Se prevén los recursos necesarios para la resolución.
2. Establecimiento de metas y acciones
Estimar recursos (tiempo, dinero, materiales, personas) evita que el plan fracase por falta de medios.
Se establecen las metas correspondientes a los objetivos que se pretende alcanzar.
Las metas traducen los objetivos abstractos en logos concretos, medibles y alcanzables.
Se diseñan los planes de acción a ejecutar para alcanzar las metas.
Cada meta requiere un plan de acción que detalle quién hace qué, cuándo y cómo.
Se toman en cuenta planes de acción alternativos ante alguna eventualidad.
3. Evaluación y selección de las metas y del plan de acción
Tener planes alternativos (planes B) permite responder si surgen imprevistos.
Se analizan ventajas y resultados de cada meta establecida.
Comparar ventajas y resultados de cada meta ayuda a priorizar las más convenientes.
Se consideran las rutas de cumplimiento de metas para distinguir posibles escenarios.
Respuesta: El proceso de planificación consta de tres etapas encadenadas: primero se analiza la situación, luego se establecen metas y acciones, y finalmente se evalúan y seleccionan las metas y el plan de acción más conveniente.
Evaluar las rutas permite anticipar escenarios favorables y desfavorables y elegir la mejor opción.





