Por otro lado, en la Ciudad de Mexico (una metrópoli con altos índices de desigualdad) se encuentra el colectivo feminista y artístico La Lleca, un programa de desarrollo social para personas privadas de su libertad, fundado por Lorena Mendez y Fernando Fuentes,que ha generado herramientas de intervención social y artística en reclusorios de varias partes del mundo,principalmente en la capital del país. Por medio de intervenciones artísticas, como el performance, contribuye a reflexionar sobre los efectos y la construcción de nuevas formas de comunicación desde lo emocional.Las acciones que realizan en los centros de reclusión producen emociones positivas en las personas que los habitan; un ejemplo de éstas consistió en fabricar una bicicleta para que los hombres de un centro pudieran dar un paseo. Durante la intervención artística, Lorena y las personas privadas de su libertad recorrieron el camino acompanadas de poesia, canciones y relatos personales. El colectivo mencionó que su propósito era crear otra realidad y alejarse de las relaciones violentas entre victimas y victimarios por un momento. Valores como el amor, la empatía y la resiliencia son fundamentales para la realidad que las personas privadas de su libertad enfrentan.
La cultura de paz en diferentes contextos se basa en principios y valores adaptados a las distintas realidades. El respeto a las personas y a sus derechos es indispensable en cualquier situación; sin embargo, existen diferentes formas de expresarlo y de vivirlo.Las estrategias creativas que se adecuan a las necesidades de las comunidades refuerzan los valores de éstas y contribuyen a generar condiciones favorables para resolver conflictos de manera pacifi ca. Las iniciativas anteriormente presentadas muestran que el arte es una gran herramienta para transmitir los valores y sanar las heridas que ha dejado la violencia en las comunidades.
灾
267


