Los acuerdos comunitarios definen la manera en que la gente se organiza para dar respuesta a los problemas locales y beneficiar a los integrantes de la comunidad. El proceso es el siguiente: la autoridad comunal o algún integrante de la comunidad expone la situación que afecta la vida comunitaria; al ser levada a la asamblea, se deja que todxs participen y aporten sugerencias para resolver el problema. Posteriormente, se acuerda la propuesta que beneficie a todxs. Entonces, se decide cómo se llevarán a cabo las acciones y quiénes participarán.
Las formas en que las comunidades, especialmente las más marginadas, se organizan para resolver sus necesidades responden al objetivo que se plantean, el cual generalmente está relacionado con la autosuficiencia. Por ejemplo, ante la necesidad de contar con agua o con caminos que comuniquen a la comunidad, los habitantes se reunen y deciden cómo resolver el problema entre ellos mismos. Con frecuencia, el apoyo gubernamental es necesario, pero la comunidad se organiza para la gestión y la autogestión.
Toda iniciativa de participación comunitaria es organizada y propiciada por la deliberación previa a la toma de decisiones. En ella discuten todas las propuestas de los participantes en la asamblea y se valoran sus aspectos positivos y negativos.
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