Ese conocimiento ancestral se ha resistido a desaparecer y ha conservado gran parte de sus elementos originales, transmitidos de generación en generación mediante la tradición oral, la observación, la práctica y el desarrollo de conocimientos vastos y complejos.
En las culturas tradicionales mesoamericanas, la salud se entiende desde la plenitud y el reconocimiento de uno mismo en relación con la naturaleza. Así, se cuida y protege al medio ambiente para que proporcione todo lo que los seres humanos requieren; de este modo, practican una vida saludable, gracias a lo cual pueden continuar con el cuidado de la Tierra y así, el ciclo se repite.
Es así como, de acuerdo con los médicos tradicionales indígenas mesoamericanos, reconocerse como parte de un todo es saberse parte de la naturaleza, la cual brinda los elementos necesarios para mantenerse sano. Esta sanidad también conlleva plenitud en la vida de las comunidades. Cuando ese ciclo armónico se rompe, es necesario levar a cabo rituales de sanación, que son la manera creativa y colectiva como las comunidades originarias curan a la Tierra y en los cuales están presentes el canto, la música, la comida, las ofrendas de frutos o fores y varias manifestaciones artísticas más.
Desde las artes es posible imaginar y proponer procesos de curación personal.Muchos artistas han superado heridas y dolores profundos en lo individual,pero también puede lograrse a nivel comunitario. El cuerpo herido que se regenera por medio del arte no es sólo el humano como ente único y aislado,sino el cuerpo de toda una comunidad, del territorio y del planeta Tierra.
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