Existen varios tipos de texto que permiten difundir conocimiento nuevo. Algunos de ellos, como las tesis de maestria y doctorales, los papers o artículos academicos y los informes de laboratorio están dirigidos a especialistas. Tales escritos se caracterizan por estar redactados en términos altamente especializados, que sólo entienden los expertos o estudiosos de la materia.
Estos documentos están disponibles casi siempre en repositorios especializados, revistas científicas o se pueden encontrar por medio de buscadores académicos focalizados en ciertas áreas del conocimiento.
En contraste, los artículos de divulgación están pensados para un público más amplio. Tanto su estructura como su extensión, lenguaje y redacción son más accesibles para el público en general, lo cual no los vuelve menos importantes que los otros; simplemente, son una herramienta utilizada por los divulgadores para familiarizar a las personas no expertas con los nuevos —y no tan nuevos— descubrimientos.
La difusión de la ciencia, además de aumentar el conocimiento colectivo, evita que se propague información falsa, enganosa, dolosa o fraudulenta. Lo anterior tomó una dimensión palpable durante la reciente pandemia mundial del SARS-CoV-2, también conocido como covid-19. Mucha gente no queria vacunarse debido a la información falsa o incompleta que circuló ampliamente de boca en boca o por las redes sociales (que son medios de comunicación no regulados, por lo que cualquier falsedad puede encontrar un canal en ellas); esto tuvo fatales consecuencias para muchas víctimas de la desinformación. Durante los dos anos de pandemia, muchas personas dudaron de vacunarse, de usar cubrebocas, de la necesidad de aislamiento o de la existencia misma de la enfermedad. Por ello, fue necesario contar con información veraz,obtenida de fuentes confi ables y legítimas, para el control y erradicación de la enfermedad. Además de las razones ya expuestas sobre la importancia de la divulgación científica, existen otras, mismas que se enlistan a continuación:
Crear conciencia de que el quehacer cientifi co es accesible para quienes quieran, y no son necesarios recursos exorbitantes para ejercerlo.
Dar a los investigadores, tanto a los que laboran en el circuito formal de la ciencia como a aquellos curiosos que buscan nuevas soluciones a viejos problemas, un acervo de conocimientos para iniciar y sustentar sus propias indagaciones.
Acercar los trabajos científicos a gente no especializada para, así, crear una cultura de la ciencia.
Permitir a los científicos de todos los sectores divulgar sus descubrimientos.
c Combatir la desinformación y las pseudociencias, mismas que, en la era del internet, se han convertido en un riesgo social.
Dar a la ciencia una dimensión local, pues en todas las comunidades existen problemas que pueden abordarse desde la investigación científica. La divulgación de estas investigaciones permitirá incorporarlas a redes de conocimiento más amplias.
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