Para generar espacios seguros, es importante conocer los problemas que generan desigualdad; uno de ellos es el acoso escolar. Este se caracteriza por generar dano a estudiantes a través de ofensas, golpes, empujones,bromas o juegos pesados, ocultamiento de pertenencias, burlas o comentarios humillantes. Entre companeras y compańeros se deben fomentar el respeto y reconocimiento a la diversidad de las culturas y de las personas porque de esa manera se contribuirá a que la escuela sea un espacio seguro.
Es necesario que el Estado y la ciudadanía se comprometan a mantener relaciones interculturales, inclusivas y con perspectiva de género en todos los espacios, de manera que sean seguros para la participación democrática. Ello se puede lograr a partir de la identifcación de los problemas, necesidades e intereses de cada comunidad, así como a través de la valoración de los distintos modos de convivencia en una sociedad. Dicha sociedad debe ser entendida como diversa a partir del respeto y el diálogo constante en lo colectivo para fortalecer su acceso a todos los servicios y oportunidades, de tal manera que, paulatinamente, se reduzcan las brechas de desigualdad.
Finalmente, la importancia de generar sitios seguros radica en tomar conciencia de que el espacio no es neutral. Es necesario reconocer que el género, origen, características, condiciones y cultura de cada individuo son factores importantes para su desarrollo. De las relaciones que se establezcan en el espacio público, en la escuela, las plazas o en el hogar dependerá el acceso, la apropiación y el uso de esos espacios. El desarrollo y la seguridad encuentran obstáculos donde prevalecen relaciones basadas en estereotipos, prejuicios, roles sexistas o ideas discriminatorias. Generar espacios seguros favorece la interacción basada en el respeto, la democracia, propicia las relaciones interculturales, inclusivas y con perspectiva de género.
La igualdad, como un derecho fundamental de la humanidad, es motivo de análisis en las esferas de convivencia de cualquier espacio. Aún prevalecen prácticas, ideas, costumbres y relaciones que mantienen las desigualdades en el ámbito cotidiano, las cuales imposibilitan el acceso a las oportunidades para los grupos que histórica y socialmente han sufrido condiciones de mayor desventaja: ninas, ninos, mujeres, personas con discapacidad, la comunidad LGBTTTiQ+, así como habitantes de pueblos originarios o comunidades afrodescendientes.
Para cambiar estas brechas de desigualdad y promover el acceso a las oportunidades,es importante generar espacios seguros, de buen trato, democráticos, con perspectiva de género e inclusivos. En dichos espacios se produce un intercambio y mutuo enriquecimiento entre diferentes culturas y personas a través del respeto y el reconocimiento,lo cual les permite desarrollarse en el plano de la protección y el ejercicio de sus derechos humanos.
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