El ferrocarril apenas comenzaba a funcionar con el cometido de conectar la ciudad capital con las municipalidades y pueblos cercanos,de tal manera que hacia 1869 una red férrea de 25 kilómetros la conectaba con Tacubaya, Mixcoac, San Angel, Coyoacán, Tlalpan y la Hacienda de San Antonio.
La Ciudad de México desempeñaba un papel estratégico. Durante el periodo nacional, por ser sede de los poderes federales, era también un centro de toma de decisiones y de reunión de las élites politicas. Asimismo, la simbiosis entre politica y economia hizo que la ciudad fuera un espacio de concentración y de redistribución mercantil, en el gue concurrian buena parte de los caminos.La concentración de funcionarios y empleados publicos, de giros comerciales y de negocios en general, representó un polo de atracción para las migraciones internas que en buena parte del siglo xix encontraron en la Ciudad de México el atractivo de cierta paz en tiempos de guerra.
La población de las ciudades del pais era de lo más diversa: hacendados, prestamistas, grandes comerciantes, la alta burocracia, asícomo parte de las jerarquias militar y eclesiástica conformaban los estratos sociales elevados, por debajo de ellos se situaban los profesionistas (médicos y abogados, entre otros), los tenderos y los empleados publicos. Las clases y grupos subalternos conformaban la mayoria de la población urbana.
Cronistas y viajeros, escritores y pintores, cientificos y negociantes destacaron la desigualdad social prevaleciente en el país.Artesanos, productores agropecuarios y trabajadores no calificados —cargadores, jornaleros,arrieros, servidores domésticos y aguado res— componian las clases populares en las ciudades principales.Estos últimos capturaban el agua en"fuentes en torno a las cuales están ocupados cientos y cientos",con ella llenaban sus cántaros de arcilla (conocidos como chochocoles) y"llevan su carga por medio de correas sujetas a la espalda y al pecho, gritando con voz sonora:jAgua!, pasan de casa en casa..".Al final de la jerarquia social estaban los mendigos y léperos. Aquéllos —se quejaban los cronistas—abundan "por las calles, y aunque nosotros nos hemos quejado ya por eso, repetimos nuestra queja porque no hemos sabido que se proceda a poner remedio".En tanto que los léperos circulaban por toda la ciudad y vivian como podian.
VIDAY TRABAJOAFINALES DEL SIGLO xIX {189}